Vamos a comenzar esta nota señalando lo obvio: no limpiarse los genitales está MAL. Este camarero británico simplemente se voló la barda, porque ya llevaba más de dos décadas sin lavarse el pene y, bueno, en algún momento tenía que lidiar con las graves consecuencias de ello.

Zach era un joven que vivía sin preocupaciones, especialmente aquellas que tenían que ver con cierto aspecto de su higiene personal. Cuando comenzó a tener ciertos problemas con el funcionamiento de “su mejor amigo”, decidió participar en un programa de televisión llamado ‘The Sex Clinic’, donde un médico calificado y cientos de miles de personas conocerían su situación.

Al principio, el muchacho pensó que su problema se solucionaría si se hacía una circuncisión, ya que notó una extraña anomalía en su prepucio. Lo que él no sabía era que este sólo representaba el inicio de sus problemas.

“Mi ‘willy’ no funciona a veces”, dijo este chico durante el programa. “El prepucio se mantiene por encima de la campana. Ha estado teniendo relaciones sexuales durante los años, pero solo a mi lado. Recuérdame, tengo el problema desde hace unos nueve meses, pero una vez que miré con detenimiento hacia abajo, me alarmé … necesito solucionarlo. Es como si hubiera estado congelado en la parte superior. No puedo tener esto por más tiempo. A veces me dejó el sexo sin terminar, y me siento que he fallado. Obviamente, es frustrante porque, claro, es tu vida sexual”.

Obviamente, la especialista tuvo que dar a Zach un par de lecciones acerca de la importancia de la higiene personal. Básicamente le dijo que no era un niño pequeño y que el crecimiento de su pene no se debía a que estaba en pleno desarrollo, sino a una especie de hinchazón conocida como “balanopostitis”.

Ahora, esta condición tiene una explicación más específica, pero si quieren conocerla, antes debemos advertirles que dejen a un lado cualquier bocadillo cremoso que estén comiendo. Utilizar la imaginación en esta parte de la historia podría ser su peor enemigo y, sinceramente, no queremos arruinar la tarde de nadie.

Resulta que el malestar de este tipo se debía al esmegma: una mezcla de grasa, piel desprendida y humedad que forma una secreción con un olor muy desagradable. En los hombres, este proviene de las células de la zona del glande y de la porción interna del prepucio; en las mujeres se genera por el recambio celular y del sebo de las células en el clítoris, así como los labios mayores.

A pesar de que la acumulación del esmegma es dañina para la salud, lo cierto es que se puede tratar fácilmente con una buena lavada. El error de Zach fue que no sabía nada de esto y vivió muchos años sin dar buen mantenimiento a las joyas de la familia. Por si eso fuera poco, mantuvo una vida sexual activa teniendo este problema (de hecho, tuvo sexo con aproximadamente 40 mujeres) y, bueno… tal vez sea mejor no imaginar los daños colaterales.

No hay mucho más que decir con respecto a esta historia. Todos aprendimos una lección importante, así que nuestra misión ahora es arruinar la cena de nuestros amigos divulgar esta información para que este tipo de situaciones no se repita.