No cabe duda que conforme uno va creciendo ve las cosas de diferente manera. Es decir, un día eres joven y en la navidad te vas de fiesta, recibes muchos regalos y ves tu casa adornada con luces de navidad que tienen siempre las mismas canciones. Sin embargo cuando uno crece es muy diferente, pues ahora tiene que decidir entre si utilizar el aguinaldo para adornar la casa o para pagar las tarjetas de crédito.

Y una de las cosas más difíciles de crecer es precisamente no saber cuándo lo hacemos exactamente. Porque un día tu mamá te regaña por andarte paseando por la sala recién trapeada y luego eres tú el que anda gritándole a tus primos pequeños que dejen de dejar sus huellas llenas de lodo en los pisos que acabas de limpiar con pinol. Es entonces cuando se te sale un “No ma, ya estoy dando el rucazo”, y créenos que desde ahí ya todo en tu vida será una oda a la chavorruquez.

Pero no te sientas mal, pues así como tú existen muchas personas que comienzan a luchar contra los estragos que nos va dejando la edad y de los que apenas estamos tomando consciencia. Para demostrarte eso -y hacerte sentir un poco mejor-, aquí te dejamos algunos mensajes con los que podrías identificarte, de las cosas que ahora haces y te hacen darte cuenta de que ya no estás tan joven como pensabas *A tus rodillas cuando hace frío no les gusta esto*


¿Con cuáles se identificaron ustedes? Pregunta seria.