En junio, Björk trajo al mundo un show llamado Cornucopia. Para presentarlo, llegó a Nueva York y, con una residencia en The Shed, algunas personas tuvieron la fortuna de presenciar algo único, que ella misma –y con la ayuda de la cineasta argentina Lucrecia Martel– definió como “teatro digital”. Dos meses después, México se convirtió en el segundo país que disfrutaría de una serie de conciertos -cinco, para ser específicos- que solo pueden ser descritos con dos palabras: majestuosos y perfectos.

Acto Primero

La espera

Desde las 6.00 de la tarde, todos comienzan a llegar a Parque Bicentenario para disfrutar del primer concierto de Björk. Con un cielo nublado, humedad a todo lo que da, el domo construido especialmente para los conciertos y con un olor a repelente de mosquitos alrededor. Por su parte, los vendedores de snacks y bebidas comienzan a instalarse, y el personal de Ocesa comienza a revisar los boletos para indicar por qué parte de la estructura -creada a manera de teatro- tienes que subir para encontrar el color, fila y asiento que te corresponde.

Las instrucciones son precisas tanto en la grabación que ponen periódicamente previo al inicio del concierto como en los señalamientos: no tomar fotos ni grabar durante el concierto. Esto, según se explicaba, era a petición de Björk, quien quería crear una experiencia única e irrepetible para todos aquellos que estuvieran allí.

Audiencia: Aunque muchos sabían que el show comenzaba a las 8.00 de la noche, continuaban llegando pasada esta hora y peor aún, cuando el concierto ya había iniciado…

Acto Segundo 

El concierto

Salen en fila alrededor de 30 personas para colocarse a lo largo del escenario, el cual, diseñado por Chiara Stephenson, da la impresión de que se está dentro del reino fungi compuesto por microorganismos microscópicos.

Coro: Las luces todavía continuaban prendidas cuando sobre el escenario se acomodó una fila de coristas que, perfectamente coordinados, comenzaron a vocalizar.

Audiencia: Aunque se podría decir que el show ya había comenzado, mucha gente todavía estaba fuera de sus lugares, platicando y bebiendo cerveza. 

Se apagan las luces y salen los músicos, coristas y Björk.

Björk, coristas y músicos: Sin decir una palabra, la islandesa salió a escena acompañada de sus músicos y coristas para interpretar “Family”. Todos estuvieron colocados simétricamente. En la parte de arriba estuvieron las flautas, a los costados, el equipo de efectos digitales y batería, en la parte izquierda, el coro, en la parte central-derecha el arpa, y Björk en el centro paseándose con su micrófono de un lado a otro. 

Narrador: Los visuales a cargo de Tobias Gremmler, como era de esperarse, fueron magníficos. Los proyectores daban una sensación de estar dentro de un universo que solo se ha podido percibir en el microscopio. Lleno de detalles y colores, estas figuras que se repetían y transformaban, se percibían en dos dimensiones: una, en las pantallas, y otra, entre esa cortina de cintas transparentes que emulaban un telón que se abría y cerraba.

En la parte derecha, también había una especie de cueva o entrada blanca que cambiaba de color cuando era iluminada por los proyectores, mientras que en el domo, rodeado por bocinas y luces, percibía a detalle cada uno de los sonidos pertenecientes a “Family” a la par de que era alumbrado por algunas luces que se prendían acorde a los ritmos. 

Foto: Santiago Felipe

Esto apenas era el comienzo… 

Björk: Después “Family” continuaron “The Gate”, “Utopia”, “Arisen My Senses” y “Show Me Forgiveness”, las cuales fueron interpretadas de manera única entre sonidos de arpa, flautas, percusiones, distorsiones de sintetizador y por supuesto, la voz de la cantante islandesa que, ataviada como uno de esos seres microscópicos pertenecientes al mundo de los hongos, brillaba no solo con su traje, sino con su voz inigualable.

Coros y músicos: Björk no fue la única que brilló durante el concierto, pues tanto los músicos como coristas tuvieron sus respectivos momentos que ayudaron a complementar el show. En repetidas ocasiones entraban y salían del escenario, se colocaban simétricamente para hacer lo suyo. 

Björk: Apenas eran las primeras canciones y, sin salir del escenario, la cantautora interpretó, de una manera muy breve, “Venus as a Boy”, para después dar paso a “Claimstaker” e “Isobel”. 

Audiencia: A pesar de que previo al concierto se dieron las instrucciones sobre no tomar fotos o grabar video, a la gente simplemente no le importó. Bajándole todo el brillo a sus celulares para que no fueran detectados, comenzaron a tomar fotos y grabar ciertas partes del concierto, especialmente cuando se trataba de éxitos como “Isobel”. 

En algunos momentos el personal del lugar los descubría y les repetía las instrucciones. Y aunque en ese instante guardaban sus teléfonos, más tarde volvían a sacarlos y era la misma historia. Por si esto fuera poco, una vez iniciado el concierto, mucha gente todavía continuaba llegando al lugar y, entre luces que lastimaban los ojos, buscaban su lugar e interrumpían toda la experiencia de Cornucopia.

Narrador: Los visuales eran distintos en cada una de las canciones, no había momentos planos. El viaje era distinto y, aunque no se planteaba una historia como tal, el propósito era el mismo: entender, desde una perspectiva que mezclaba la música, cómo es que funciona la naturaleza. Cómo es que Björk percibe la naturaleza

De ahí que a la mitad del show, se explicó qué es Utopia, el disco más reciente de la islandesa y el motivo por el cual fue creado Cornucopia. 

Foto: Santiago Felipe

De igual manera se hizo mención al Acuerdo Ambiental de París, que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas. Este, según se leía, sería aplicado en 2020, pero mientras este momento llega, la utopía por hacer de este mundo mejor continúa; el esfuerzo de Björk por generar consciencia a través de una experiencia auditiva y visual como esta, seguiría recorriendo el mundo

Björk, músicos y coros: Dado que Björk diseñó su música de una manera tan meticulosa y sofisticada para que moviera cada una de las membranas auditivas, las bocinas reflejaron fielmente cada sonido y voz. En canciones como “Body Memory”, “Hidden Place”, “Courtship” o “Sue Me”, habían ciertos momentos en los que se escuchaba de un lado y luego cambiaba al otro para que el cerebro, conectado al oído y con los audífonos puestos, percibiera cada detalle tanto de efectos de sintetizador como vocalizaciones de Björk.

Para la parte final, Björk interpretó “Tabula Rasa”, un tema desde un principio emplea los sonidos de flautas que, acompañando la voz de Björk, cerraban un viaje lleno de sonidos ambientales -mismos que se escuchaban previamente al concierto-. Una vez que terminó, la islandesa dijo “Gracias”, y reverenció al público para posteriormente salir del escenario. 

Audiencia: Con ovaciones y aplausos, cada uno de los presentes quedó más que satisfecho con todo lo que aconteció a sus ojos. Y es que el precio que pagaron por este show valió cada minuto. Por eso es que continuaban a la espera de tener una dosis más… y en efecto, la tuvieron.

Acto Tercero

Encore y cierre

A manera de interludio hay una proyección en la que aparece la activista sueca de 16 años, Greta Thunberg, quien da un discurso sobre el cambio climático, las medidas que no está tomando el gobierno y la falta de consciencia en las personas. También explica cómo es que países de primer mundo -entre ellos Suecia- usan recursos de naciones de bajos recursos para beneficiarse y continuar su poderío sobre otros. 

“El momento es aquí y ahora, de nosotros depende cambiar el futuro del mundo”, dice Greta, que menciona que actualmente el gobierno no puede mentirnos, ni nosotros seguir esperando a que otros actúen. “Cuando yo tenga 75 años, ¿qué les diré a mis hijos, a mis nietos?”, comenta para después empoderar al hecho de tomar cartas en el asunto. 

A la par de esto salen a escena los músicos y coristas, se colocan en sus lugares, se apagan las luces, se oyen aplausos y ovaciones.

Björk: Para la parte final del concierto, aparece la islandesa con otra vestimenta e interpreta “Future Forever”. Al término de ésta, con algunas palabras en español agradece a todos por estar ahí. “Disculpen que mi español sea muy malo”, comenta, y después, en inglés, presenta a sus músicos y coristas. 

Audiencia: Los aplausos no pararon en ningún momento, pero sí se intensificaron cuando, a la hora de presentar a sus coristas, Björk hizo mención a tres de ellos diciendo que eran de la Ciudad de México. 

Coristas: A la par de esto, las tres coristas hicieron una reverencia pero también, se mostraron muy agradecidas por el apoyo del público mexicano que se encontraba ahí.

Björk: Una vez que los aplausos fueron disminuyendo, la cantante invitó a todos a que se pusieran de pie y se acercaran para “Notget”, la última canción de la noche. 

Audiencia: A pesar de que estaban extremadamente cerca de Björk, la gente no se contuvo y sacó sus celulares para tomar video y fotos de esta última parte. Lo mismo ocurría con el resto de la gente que estaba más atrás.

Björk, músicos y coristas: Este posiblemente fue uno de los puntos más altos de toda la noche, pues “Notget” es un tema poderoso, con múltiples cambios que fueron acompañados de luces y una mutación de visuales que iniciaron en tonos rosados, después pasaron a azules y más tarde se tornaron en colores vívidos. Las coristas ayudaron a prolongar las estrofas pero también a vocalizar. 

Foto: Santiago Felipe

Un cierre magnífico a una presentación perfecta.

Björk: Al terminar la canción y con un público extasiado, Björk no dijo otra cosa excepto “Gracias”, y entre manos levantadas en señal de despedida, salió del escenario. Después de dos horas el concierto de Björk terminó. Tanto ella como sus músicos y coristas salieron del escenario cubierto por el telón de tiras transparentes que se había cerrado.

Narrador: Posiblemente muchos pudieron haber pensado “Bueno, si pagué tanto, al menos merezco tener un recuerdo de esta noche”. Sin embargo, para muchos la experiencia, como tal, fue interrumpida por pláticas que no dejaban disfrutar del concierto, celulares que impedían la visibilidad, comentarios fuera de lugar. El mexicano, como bien se sabe, tiene una manera bastante peculiar de divertirse y ser gracioso, pero en esta ocasión y para algunos, resultó molesto.

Puede que no a todos les haya importado, puede que la experiencia misma del concierto haya tenido más peso que la falta de disciplina, sin embargo, es necesario mencionarlo. En cuanto al concierto de Björk, simplemente magnífico. Elegante, perfecto, una experiencia que México tuvo la fortuna de experimentar en toda la extensión de la palabra. 

Si algunos se preguntaban si valía la pena el precio, después de anoche, sin siquiera podemos decir que sí. La tecnología e indumentaria que hizo posible los visuales, el armado del escenario, el equipamiento del domo para el sonido surround, las luces, el “telón” y las pantallas es algo que se ha visto en contadas ocasiones.  Las luces se prendieron y la gente poco a poco fue saliendo por las salidas de emergencia.

Foto: Santiago Felipe