Y continuamos con esta sección que busca recordar a los artistas mexicanos que gracias a su legado musical han creado nuestra identidad cultural. Personajes que dejaron un registro de una época en concreto a través de su música y con el cual podemos conocernos a nosotros mismos como mexicanos.

Porque la música es un lenguaje mucho más complicado de lo que podría parecer a simple escucha, a través de ella podemos conocer aspectos más profundos, como

políticos, sociales, económicos y culturales. A través de la música podemos conocer nuestro paso intelectual en el tiempo, mismo que ha evolucionado a las expresiones que hoy en día suenan.

Así como la historia sirve para conocer nuestro pasado y aspiraciones a futuro, tener una idea de nuestra identidad cultural es ser conscientes de nosotros mismos como sociedad. Hoy en día la monstruosa industria musical ha penetrado de una manera tan impresionante, que orilla cada vez nuestra identidad a cierto olvido que podemos mediar tan sólo siendo conscientes de que existe, es por esta razón que buscamos hacerles recordar cómo ha sonado México a lo largo de los años.

Esta ocasión hablaré de un personaje invaluable y sumamente conocido, estoy seguro que muchos de nosotros el tan sólo escuchar una de sus canciones nos revuelve los sentimientos y la nostalgia nos invade hasta el último rincón de nuestros recuerdos.

Se trata de nada más y nada menos que Francisco Gabilondo Soler, mayormente conocido como Cri-Crí. Cantautor y compositor mexicano que acompañó nuestra infancia a través de historias verdaderamente enternecedoras, puras y brillantes.

 

 

Oriundo de Orizaba, Veracruz nació el 6 de octubre de 1907. Desde pequeño Gabilondo demostró una genialidad muy particular, se mostró desinteresado en la escuela pero se apasionó por estudiar por su propia cuenta materias como matemáticas, geografía, historia y literatura universal. Fue un lector empedernido y amante de las novelas de Julio Verne o Emilio Salgari.

Pero quizá su pasión más sobresaliente, muy por aparte de la música, fue por la astronomía. Siempre quedó maravillado por conocer el universo, explicando que desde pequeño le fascinaban las historias de los piratas, pero no de aquellos bribones y ladrones, sino de aquellos listos que conocían el mar con tan sólo voltear a ver el cielo, aquellos que descubrían tierras para conocer el mundo que los rodeaba.

 

 

Este cierto romanticismo a la observación fue lo que indudablemente marcó en su música, tan llena de historias, personajes y paisajes que ilustran a lujo de detalle su onírico mundo.

Su carrera como compositor la comenzó a finales de los años veinte, aún cuando vivía en Orizaba. Sus primeras composiciones no fueron pensadas exclusivamente para niños, sino se trataron de obras que con el tiempo fueron desapareciendo; sin embargo la Fundación Francisco Gabilondo Soler, Cri Cri, A.C. rescató todas sus obras entre 1926 a 1930, en donde aparecen temas como “Amor Internacional”, “Parece Raro”, “Madrid”, “Consejos”, “Cita de Amor”, entre muchas más.

Pero sin duda su legado es mucho más reconocido por sus canciones del grillito cantor. Esto sucedió cuando vino a vivir a la Ciudad de México; después de instalarse, casarse y tener sus primeros dos hijos, Gabilondo se colocaba frente a ellos y contaba historias al mismo tiempo que tocaba el piano, su entusiasmo e inspiración fue ver a sus hijos tan felices tras las historias que iba inventando.

 

 

Con el tiempo logró incursionar en la estación de radio XYZ, primero en un programa humorístico y de crítica social, pero después el Sr. Othón Vélez le concedió la oportunidad de presentar canciones para niños, fue así que el 15 de octubre de 1934 inicia un nuevo programa de 15 minutos donde narraba historias sobre animales y otros personajes. Tiempo después adoptó el nombre de Cri-Crí con el cual quedó inmortalizado.

Gabilondo nos dejó un legado que incluye más de 226 canciones, de las cuales más de un centenar fueron grabadas. Se estima que creó más de quinientos personajes y escribió más de tres mil quinientas páginas de textos y cuentos. A pesar de que recibió una gran cantidad de premios y homenajes, siempre se reconoció a Gabilondo como un amante de la soledad, por ello siempre rehuía y prefería la soledad.

Su música nos acompañó y sin duda sus historias nos harán regresar a aquel pasado tan inocente y mágico. Gracias a sus letras nuestra imaginación se alimentó de la manera más sincera y bella y sin duda todos tendremos en mente un personaje suyo en nuestro sentimiento más profundo.

Porque yo siempre recordaré ser un ratón vaquero.

 

 

 

T: Diego Cornejo