Lo que necesitas saber:
Un disco que ya fue escuchado en vivo y del que esperamos que haya más presentaciones (en México, no estaría nada mal).
Aunque Nine Inch Nails (NIN) y Boys Noize llevan rato colaborando, el proyecto conjunto de ambas entidades agarró vuelo tras su presentación en Coachella. Este disco se anunció días antes del espectacular show que ofrecieron… y aquí lo tenemos.
Un disco precedido de un impresionante show
NIN tuvo muy establecido su “Peel it Back Tour”, pero luego se dio a conocer que sería parte del lineup del festival Coachella… pero no como tal. En el cartel aparecía Nine Inch Noize y muchos pensamos que sería algo como lo que se veía en una parte de los en los show del mencionado tour, donde Boys Noize tenía participación. Algo así, pero extendido.
Y sí, pero no como tal. Fue mucho más. Lo que Nine Inch Noize ofreció en Coachella fue espectacular: musicalmente, pero también visualmente. Todo un performance que algunos ya consideran (quizás llevados por la emoción) como el mejor show que se ha dado en la historia del festival. Discutible, pero de que fue un gran show, lo fue.
El muy esperado álbum sigue exactamente el mismo orden de las canciones que la mancuerna NIN + Boys Noize (ahora conocida como Nine Inch Noize) presentó como setlist de su show de Coachella. Entonces, ¿lo de Coachella fue la presentación del disco o el disco es el “en vivo” de Coachella?
Un intrigante público artificial presente en casi todo el disco
Podría tomarse más como la segunda opción, sobre todo por el track que abre el disco, “Intro”, que no es otra cosa que un audio de un público artificial que ruge mientras uno se imagina que la banda toma sus posiciones antes de arrancarse con el show. Pero no: demasiado “limpio” y no tan constante (no en todas las canciones ese artificio está presente) como para considerarlo como un disco en vivo.
¿Qué es, entonces? Quizás un pequeño detalle que se pensó para ayudar a llegar al rave que uno se puede imaginar con los beats que saturan el disco. Escúchenlo “a todo volumen”, pidió Trent Reznor al adelantar detalles de este disco.

Quizás… o quizás es la reafirmación de lo que es Nine Inch Noize: una fusión de lo orgánico que es NIN en manos de la manipulación totalmente electrónica de Boys Noize. Porque, a pesar de que la banda de Trent Reznor tiene raíces industriales y su música se basa en secuencias y uso de sintetizadores, en su discografía es “palpable” ese algo humano que hace que NIN tenga un toque bestial. En este disco no.
¿Qué escuchamos en Nine Inch Noize?
No es material nuevo. El disco toma canciones ya conocidas de NIN, más covers del Soft Cell y How to Destroy Angels (otro proyecto de Reznor, éste también con Atticus Ross, más su esposa, Mariqueen Maanding).
En los shows de la gira que NIN acaba de terminar, Boys Noize tenía participación y algunos los que tuvieron la fortuna de presenciarlos decían que esa parte del concierto era un “remix” de las canciones de Nine Inch Nails. Con este disco se ve que no era tan así la cosa.

Con Boys Noize, las canciones de Nine Inch Nails son desfragmentadas para, en algunos casos, llevadas a un estado mínimo, en otros supereditadas al nuevo proyecto y darles todo el toque de música de rave salvaje y, en algunos más, potencializadas. Pa’ pronto: reinterpretadas (para bien y para mal… quizás a no muchos les acabe de encantar que las canciones de NIN están ahí, pero no como tal).
Canciones recomendables del disco
“She’s Gone Away”
NIN y Boys Noize tomaron este tema del EP Not The Actual Events y lo despojaron su rica espesura (por algo fue tema para Twin Peak) para convertirlo en una canción brillante. Fuera lamento por una perdida irreparable… bueno sigue presente, pero ya no lleva a la decadencia de la primera versión, sino a una demencia frenética.
“Copy of A”
El vértigo de la versión original contenida en el Hesitation Marks es reemplazado por una caída a un espacio lleno de minimalismo que recuerda un poquiiiiito a la época del Kid-Amnesiac de Radiohead. Pero sólo en un inicio. Ya en una segunda parte, la canción revienta y los beats saturan el campo en el que la voz de Trent Reznor flota y se repite. Y se repite. Y se repite. Y se repite.
“Came Back Haunted”
Y si de beats hablamos, esta otra reversión del mismo disco que NIN sacó hace 13 años. Si la primera versión ya hacía mover la patita, en esta de Nine Inch Noize se le dio una vueltita más a la perilla para acelerar y hacer más espeso el ritmo. No hay comparación. Mejor dicho, no debería de haber: son ya dos cosas distintas.
En efecto, Trent Rezor ya es arte
Más que un disco de remixes. Definitivamente. Lo de NIN (o sea, la muy probada dupla de Trent Reznor y Atticus Ross) con Boys Noize es un primer paso hacía algo nuevo. Quizás fue un primer y único paso, pero sirve para ver que Trent Reznor todavía tiene muuuucho que ofrecer.
La ya muy rápidamente icónica imagen de la presentación en Coachell de Nine Inch Noize lo dice todo:Trent Reznor es el artista del momento. Más allá de NIN, un quito más allá de la música. En efecto, ya es arte.


