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El barco

Por Héctor Castañón

En los últimos días escuché dos veces una metáfora que no había escuchado antes: todos estamos en la misma tormenta, pero no en el mismo barco. La frase se atribuye a Vincenzo Paglia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, al referirse a la  crisis mundial de salud, medioambiental y económica en una reflexión de ocho páginas titulada L‘Humana Communitas.

En ambas ocasiones participaba en espacios de discusión sobre medio ambiente, conservación y desarrollo. Se referían al cambio climático como la tormenta, la cual, como todas las tormentas es el resultado de una combinación de factores. En esta tormenta, provocada según la evidencia científica por la actividad humana, no todos compartimos las mismas responsabilidades ni enfrentamos de la misma manera sus consecuencias; sin embargo, su intensidad, dimensión, persistencia y capacidad de hacer daño afecta a todos los seres vivos del planeta.

Pero hablemos del barco. En primer lugar, ¿es cierto que todas y todos tenemos un barco? ¿Logramos mantenernos a flote y navegar por la tormenta? En un trozo de madera podemos flotar, pero no podemos elegir el rumbo y quedamos más bien a la deriva, a merced de las corrientes. A veces ni siquiera eso, usamos pies, brazos y pulmones para que el agua no supere el nivel del cuello y buscamos con desesperación divisar un trecho de tierra firme. Otras veces el peso que llevamos, o el que nos ponen encima, simplemente nos hunde sin remedio hasta tocar el fondo.

Y si tenemos, pues hay de barcos a barcos. Cualquiera que sea su tipo, lo más probable, según los estudios de movilidad social en México, es que sigas en el mismo barco en el que naciste. Las personas que nacen en un barco de remos pequeño, es posible que remen en ese barco toda su vida, junto con su familia. Y quienes nacen en esa embarcación multinivel, con tripulación, cantinero, radares y helicóptero, lo más probable es que terminarán su vida en uno aún más grande; mismo que dejarán en herencia.

Por lo general son ellos quienes nos hacen creer que estamos en el mismo barco; que hay que echarle muchas ganas y remar parejo. Pero ¿quién controla la embarcación? ¿Quién ocupa la cubierta y quiénes pasan su vida en el cuarto de máquinas sin una ventana que les permita al menos ver el mar y el rumbo que llevan? ¿Quién decide cuántos caben en él?

El grave problema al que alude la metáfora es que hemos privatizado las embarcaciones y cada quien está impuesto a salvarse como pueda de una tormenta que ha sido provocada también por las desigualdades. El título del texto inicialmente citado, “La comunidad humana”, hace referencia precisamente a la necesidad de reconstruir lo común; no sólo un barco en donde realmente podamos sentirnos protegidos todos y todas, que sería el barco de lo público, de los derechos, de la solidaridad, de la comunidad. Ese barco se ha desmantelado. Es preciso volver a armarlo.

Pero mirando más allá, podemos entendernos como tripulantes de esta embarcación estelar que en inglés han llamado mother earthship; se refiere al planeta en el que habitamos y navegamos por el universo. En ese barco estamos, pero también se ha privatizado al extremo; por eso, hemos dejado de sentirlo nuestro.

Estar en el mismo barco implica cuidarlo, mantenerlo, aprovecharlo y apropiarlo en comunidad. Según Paglia, la debilidad de la comunidad, que debería ofrecernos apoyo y protección en el peligro, nos deja expuestos a nuestras incertidumbres y vulnerabilidades.

¿Será que insistiremos en salvarnos de la tempestad que hemos creado alejándonos cada vez más? ¿O la vulnerabilidad común nos hará más humanos? ¿Entenderemos realmente el valor de la vida y la necesidad de protegerla? ¿O seguiremos saqueando los trozos de un barco que sólo sirve si está completo y bien armado?

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Héctor Castañón es doctor en antropología social, y maestro en planeación y gestión del desarrollo. Participa en diversos espacios académicos y de sociedad civil  para promover la igualdad de oportunidades, la participación política y el cuidado del medio ambiente. Integrante del equipo de Pedagogia de Futuro. Padre ocupado resolviendo frustraciones musicales con sus hijxs.

Twitter: @hektanon