basura electoral Aquí nos tocó vivir
Foto: Cuartoscuro

Campañas electorales con regeneración ambiental

En medio de un proceso electoral, ciudadanía y autoridades de distintos niveles con facilidad pierdan de vista el cuidado ambiental.

Por Beatriz Acevedo
Antecedentes del impacto ambiental de las contiendas electorales en México

Cada contienda electoral ha sido objeto de cuestionamientos. La credibilidad de los partidos y honradez de lxs candidatxs, con frecuencia enturbian la transparencia del proceso, de tal suerte que la lucha por el poder viene de la mano de una confrontación enrarecida. En ese contexto repleto de descalificaciones, es de esperarse que gran parte de la ciudadanía y muchas de las autoridades de distintos niveles con facilidad pierdan de vista el cuidado del medio ambiente, durante una campaña.

Si bien es prioritario garantizar la transparencia del proceso electoral, dar seguridad a lxs candidatxs y velar por el cumplimiento del protocolo de higiene en el marco de la pandemia, también es cierto que partidos, candidatos y autoridades están en la obligación cívica y moral de garantizar la limpieza de las calles y plazas públicas, durante y después de las campañas.

La higiene y limpieza de los espacios públicos son acciones propias de una ciudadanía inteligente y consiente de su entorno, que muestra civilidad y empatía por el resto de las formas de vida que coexisten en su espacio colindante, algo tan obvio que, honestamente, quien lo coloque en duda demuestra una profunda ignorancia y una total falta de sensibilidad por la vida misma del ecosistema donde radica.

¿Qué antecedente se conoce de las contiendas pasadas?

Vergonzosamente, en las elecciones federales de 2012 se contabilizaron en el país unas 2 mil 500 toneladas de basura electoral, un cúmulo de residuos sólidos generados durante las actividades propagandísticas (Cárdenas G., G., 2018).

¿Qué establece la ley en materia electoral?

De acuerdo a la Ley Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en su artículo 209 se establece que toda propaganda impresa deberá ser reciclable, fabricada con materiales biodegradables que no contengan sustancias tóxicas o nocivas para la salud o el medio ambiente.

También se establece la obligación de todos los partidos políticos y candidatos independientes de presentar un plan de reciclaje de la propaganda que utilizarán durante su campaña. Así, se persigue reducir el volumen de desechos, facilitar su manejo y contribuir al cuidado del medio ambiente.

Resta entonces también preguntarnos si sólo con reciclar los materiales será suficiente para disminuir el impacto ambiental de las campañas. Seguramente no y por ello bien vale la pena exigir a partidos y candidatxs que realicen, durante sus campañas, acciones de regeneración ambiental, en lugar de ensuciar las áreas públicas con el pretexto de que luego será recogido y reciclado el material propagandístico.

El contexto socioambiental de la CDMX de nuestros días

En este espacio hemos hablado del deterioro de las áreas verdes urbanas, de la problemática del muérdago y de la crisis del agua en la Ciudad de México y si a este conjunto de problemas también le sumamos el desperdicio de alimentos, entonces estamos delante de un contexto socioambiental mucho peor de lo que nos imaginamos.

Frente a ello, no basta sólo con proponer, es una obligación ciudadana tomar acciones. Las alternativas viables son la movilidad sustentable, el urbanismo táctico y la regeneración de áreas verdes urbanas, incluyendo la intervención eco-artística.

Movilidad sustentable y urbanismo táctico

La movilidad sustentable es todo aquel trayecto, ya sea largo o corto, que no genere emisiones contaminantes o por lo menos las reduzca al máximo posible. Como principal método está obviamente caminar, andar en bicicleta o en cualquier otro artefacto que le permita a una persona movilizarse de una manera ágil y sin quema de combustibles o necesidad de gasto de energía en alguna batería.

El urbanismo táctico es una estrategia dentro de la política pública que permite tener, mejorar y recuperar espacios abandonados y/o destinados para el vehículo y regenerarlos, para una mayor seguridad peatonal o crear espacios de esparcimiento con intervenciones de bajo costo y muy rápidas.

Reflexión final

La intervención táctica urbana le permite a la ciudadanía recuperar espacios que otorguen seguridad a peatones, ciclistas y animales no humanos de compañía. Promover su ejecución, con una visión de intervención eco-artística, coloca a nuestras calles y espacios públicos en un nivel superior de confort y calidad de vida en general, teniendo como base la armonía del entorno.

En todas y cada una de las 16 alcaldías de la Ciudad de México son viables estas ideas de intervención.

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Beatriz Acevedo es geógrafa, especialista ambiental, promotora de la cultura ambiental, a través del arte, la cultura y el cine documental.

Twitter: @ConSentidoVerde

Referencias

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