Lo que necesitas saber:
Para lograrlo, están considerando factores clave como la temperatura, la vibración, la altitud y el tiempo que permanecen sin flujo sanguíneo.
El problema en el traslado de órganos no es nuevo. La falta de logística y rapidez ha provocado que órganos destinados a salvar vidas terminen siendo inservibles por deficiencias en el sistema.
Pero esto podría empezar a cambiar, ya que la NASA, en colaboración con la United Network for Organ Sharing, está trabajando en un plan que combina innovación y tecnología.

Y es que esta apuesta tiene que ver con el uso de drones… sí, drones. Este proyecto busca mejorar la eficiencia en las rutas para encontrar caminos más rápidos, integrar sistemas de navegación autónoma y utilizar sensores que monitoreen en tiempo real el estado de los órganos.
Algo que realmente llama la atención es que no solo se están enfocando en la rapidez, sino también en mantener los órganos en buen estado durante el traslado.
Para lograrlo, están considerando factores clave como la temperatura, la vibración, la altitud y el tiempo que permanecen sin flujo sanguíneo.
Aunque por ahora se encuentran en fase experimental con órganos de animales, la intención es que, una vez superadas todas las pruebas, el sistema sea lo suficientemente seguro para comenzar a trasladar órganos humanos.

Y aunque en 2019 ya se logró transportar un riñón con éxito mediante un dron, la NASA busca llevar esta tecnología a otro nivel, hacerlo a gran escala y convertirlo en un sistema mucho más eficiente.
Por ahora, solo queda esperar a ver cómo evoluciona este proyecto que, en unos años, podría hacer que veamos drones transportando órganos para salvar vidas.

