The Motion Picture Production Code es el nombre oficial de lo que se conoce como The Hyde Code, una serie de reglas a las que la Academia de Estados Unidos se debía atener si quería filmar alguna película. Este fue emitido en 1930 (ya tendrán una idea de cuáles eran las reglas) y entró en vigor, por decirlo de alguna manera, hasta 1934 durante la Época de Oro de Hollywood. 

En otras palabras, el Hays Code censuraba las películas y la libertad creativas. Obligaba a los cineastas a mostrar una forma de vida decente sin importar las circunstancias. Evitaba presentar casos de violencia doméstica, ni qué decir de casos de asesinato o encuentros sexuales. En este último caso, estaba prohibido mostrar desnudos y escenas sexuales sin importar si los personajes tenían sexo consensuado. Muchas películas se vieron restringidas en su historia por este tipo de censuras como Rebecca, Gone With The Wind, Casablanca… 

Todo esto nos sirve de base para pensar en la representación fílmica de la homosexualidad, impensable en esa época, y aún complicada cuando los directores vieron un poco más de libertad en la creación de películas. Si una pareja heterosexual no podía dar muestras de amor pasionales en pantalla, era imposible ver una pareja homosexual siquiera. 

Sin embargo, algunos cambios políticos y sociales a lo largo de las décadas, sobre todo a partir de los 60 con la revolución cultural y los 70, cuando Estados Unidos vio el potencial de la pornografía como una industria audiovisual en el que había cabida para el porno gay. Esto, de alguna manera, impulsó la representación de la comunidad LGBT en el cine no sólo de autor o de culto, sino en un campo más comercial. 

Los 80 fueron determinantes para la construcción de lo que conocemos como Queer Cinema, una vertiente fílmica difícil de describir, pues supone varios elementos en su narrativa y en la construcción de sus personajes que la destacada de entre todo el material dirigido y representado por la comunidad LGBT. 

Los 80 fueron una bomba para lo que se convertiría en el Queer Cinema. Películas como Cruising de 1980 y Mala Noche de 1985, plantearon una idea antes de que el VIH/Sida se definiera como una epidemia (relacionada únicamente con los homosexuales), misma que fue “corregida” con otros títulos de la segunda mitad de los 80 en que los gays dejaban de ser seres carnales, pasionales y un tanto irresponsables, sino víctimas de un sistema que los orilló a comportarse de ciertas maneras. 

Aquí, de acuerdo con algunos expertos, los gays buscaban normalizar lo más posible su vida, buscar un toque heterosexual en la construcción personal e individual de sus vidas: formato de familia, trabajo y relaciones interpersonales. La idea era dejar de lado la satanización de la comunidad para presentarlos como individuos “normales”, en un contexto normal sin salirse de las “reglas”. 

Para 1990, el cine gay (sin un nombre oficial) dio un giro de 180 grados, y dio paso al New Queer Cinema que conocemos ahora y que se plantea como un género más en el que participan grandes estrellas de cine. ¿Qué vemos aquí? Personajes que pueden ser pasionales o no, siempre como una decisión personal. Personajes que no se ven obligados a seguir el resto de las reglas para poder continuar con su vida homosexual (unas por otras). Y sobre todo, personajes dentro de un contexto en el que cualquier otro papel se desarrolla; es decir, sin separarlos. 

Para poder darnos una idea de lo que es el New Queer Cinema, y cómo ha evolucionado en los últimos 20 años, acá te dejamos una lista de películas y directores que pueden servir como base: 

My Own Private Idaho

Gus Van Sant

En 1991, Gus Van Sant ya tenía un lugar especial en el cine independiente con la salida de Mala Noche y Drugstore Cowboy. Con My Own Private Idaho, el director se consagró al plantear las bases del New Queer Cinema gracias a la construcción del personaje de Scott y Mike, sobre todo este segundo. Interpretados por Keanu Reeves y River Phoenix, respectivamente, Scott y Mike son prostitutos de hombres y mujeres, y tienen una amistad que va más allá de la superficie. 

Mike es gay y está enamorado de Scott, pero Scott no, este se prostituye por llevarle la contra a su padre y mientras espera la herencia que le corresponde. My Own Private Idaho no es una película sobre sexo ni sobre relaciones homosexuales, sino una película de amor y la necesidad de cualquiera de sentirse amado y recibir atención. 

Poison 

Todd Haynes

Poison de 1991 es el debut como director de Todd Haynes, a quien recordamos por cintas como Velvet Goldmine y Carol. Poison es una película experimental que reúne tres historias distintas bajo formatos narrativos distintos que funcionan de acuerdo al personaje. Por ejemplo, la historia de “Homo” sigue a dos prisioneros que mantienen una relación, o “Hero”, la cual nos muestra a un niño que mata a su padre asesino para poder ser libre. Al igual que Van Sant, Poison y Haynes son considerados como padres del New Queer Cinema. 

Go Fish

Rose Troche

En 1994 salió Go Fish, una película centrada en un grupo de lesbianas de Chicago, y cómo manejan sus relaciones interpersonales sin perder su identidad y sentido de sexualidad. Esta cinta tiene como protagonistas a Max y Ely, quienes comienzan una relación que se define por la diferencia de edad. Sin embargo, la película va más allá de eso cuando conocemos a profundidad los problemas de cada una. Por ejemplo, una de sus amigas, Daria, decide tener sexo con un hombre, lo que produce un rechazo de su propia comunidad. 

Happy Together

Wong Kar-wai

Wong Kar-wai es uno de los directores asiáticos más aclamados, y los 90 fue la época en la que desarrolló la mejor parte de su filmografía como Days of Being Wild y Chungking Express, las cuales dieron paso a In the Mood for Love, su obra más venerada. Entre esas cintas se encuentra Happy Together de 1990 donde conocemos a Ho Po-wing y Lai Yiu-fai, una pareja de Hong Kong que viaja a Argentina para conocer las cataratas de Iguazú. Después de una pelea, deciden separarse sin tener dinero para regresar a casa. A partir de aquí, es que descubrimos su relación de codependencia que se define por las dramáticas rupturas y la promiscuidad de Po-wing. 

Boys Don’t Cry

Kimberly Peirce

En 1993, Brandon Teena fue asesinado de manera brutal por dos hombres. Brandon era un hombre transgénero que tras ser “descubierto” como mujer, fue torturado, violado y asesinado. Su historia se convirtió en la premisa de Boys Don’t Cry protagonizada por Hilary Swank. La historia de Brandon comienza cuando en su pueblo natal de Nebraska, descubre que nunca podrá ser aceptado.

Así que decide moverse a otro punto, donde comienza una nueva vida e incluso encuentra el amor. Sin embargo, cuando un par de hombres se dan cuenta que “en realidad es mujer”, es que cometen el crimen. El caso, en realidad, se convirtió en uno de los más sonados a nivel nacional e internacional por el grado de brutalidad y por la gravedad de lo que se conoce como transofobia. 

Hedwig and the Angry Inch

John Cameron Mitchell

Esta es la única película (2001) en la lista que es musical, y no cualquiera, sino uno de rock. Hedwig and the Angry Inch escrita por Mitchell y basada en algunos personajes reales, sigue la historia de Hedwig, un alemán de Europa del Este que sueña con ir a Estados Unidos para convertirse en una estrella de rock. Cuando conoce al hombre que lo puede llevar a cumplir su sueño, este tiene un costo: operación de cambio de sexo que trae consigo una vida horrible en Kansas. De este modo, Hedwig decide formar una banda, The Angry Inch (que hace referencia a su operación), y con la cual comienza la búsqueda de su sueño. 

Brokeback Mountain

Ang Lee

Esta es, sin duda, una de las películas más populares de esta lista. En 2005, se “ofreció” el guión de Brokeback Mountain, en el cual se contaba la historia de dos vaqueros heterosexuales (están casados y tienen familia) que comienzan a tener un apasionado romance. El director que decidió ir con el filme fue Ang Lee, quien ya había triunfado con El tigre y el dragón en el 2000. Después de una larga búsqueda, ficharon a Jake Gyllenhaal y Heath Ledger para dar vida a Jack y Ennis, quienes durante un verano en el que deben pastorear, se enamoran. Sin embargo, deben seguir con sus vidas “normales” dadas las circunstancias en las que se desarrollan. 

Keep the Lights On

Ira Sachs

Muchos críticos han hablado de Ira Sachs como el nuevo líder del New Queer Cinema gracias a un par de cintas determinantes. La última es Love is Strange de 2016 en la que una pareja homosexual ya “mayor”, tiene que separarse cuando uno de ellos pierde su trabajo. La segunda, y quizá la más importante, es Keep the Light On de 2012, un retrato sumamente íntimo que sirve casi como una autobiografía de Sachs. En esta cinta conocemos a Erik, un danés que vive en Nueva York y conoce a Paul. Ambos tienen secretos que definen el rumbo de su relación. Paul es drogadicto y nunca ha salido del clóset, lo que complica las cosas considerando que Erik mantiene un perfil más bajo. Cuando Paul comienza a perder el ritmo de la relación y de su vida, jala al abismo a Paul, quien debe decidir qué sigue para ellos y para él. 

Beach Rats

Eliza Hittman

Esta es una de las cintas independientes más destacadas de 2017 y que propone una nueva cinta dentro del New Queer Cinema. Eliza Hittman nos presentó a Frankie, un joven de Brooklyn que pasa su tiempo vagando con un grupo de amigos. Un día conoce a Simone, quien se convierte en su novia y con quien mata el tiempo. Sin embargo, aunque todo parece muy casual, Frankie tiene una “doble vida” por las noches cuando se pone a chatear con hombres mayores en internet y mantiene encuentros sexuales con ellos, principalmente por drogas. Frankie, en ningún momento se revela como gay o bisexual, pero en una situación especial, descubrimos que hay algo más de lo que aparenta en sus dos vidas.

Call Me By Your Name

Luca Guadagnino

Esta es una de las películas más destacadas de los últimos años que llegó a estar nominada en Mejor Película en 2018. Call Me By Your Name, protagonizada por Timothée Chalamet y Armie Hammer, nos presenta a Oliver, un estudiante americano que se muda a Italia por un par de meses en orden de continuar con sus estudios. Así es como conoce a Elio, un joven que domina el inglés, italiano y francés y que es un virtuoso del piano. Durante el verano, ambos personajes se enamoran y viven un apasionado romance que termina cuando Oliver regresa a Estados Unidos. La cinta está basada en la novela del mismo nombre, y le dio a Chalamet una nominación al Oscar por su trabajo como Elio.