Navidad es una de las fechas más hermosas del año hasta que llega el momento en que se junta toda tu familia para cenar, darse abrazos y muchos regalos… pero, ¿qué hay de malo con eso? La tía molesta que se cree simpática que con sus dichos y frases lo arruina todo.

No es ley de la vida tener una tía así, pero para todos aquellos que sí la tienen y han sufrido de su bullyng de alguna u otra manera, entonces este listado de las frases que no pueden faltar cada Navidad, es para ti.

Las afirmaciones. Nos referimos a que con la gracia de quién sabe quién, ella cree que todo lo que dice es correcto, justo y necesario. Es decir, hace afirmaciones que te vienen generando un trauma año con año.

Te noto repuestito

Esto para no decirte que estás gordo, hinchado o cachetón. No importa si atraviesas un mal momento de tu vida alimenticia, si estás deprimido o si siempre has estado traumado con tu peso, esta tía existe para decirte que has subido de peso de la manera más tierna y grosera del mundo. Ese “repuestito”, hasta en diminutivo, ya lo alucinas y créenos, lo alucinarás por siempre.

Qué no tienes frío

Puede sonar a pregunta pero no lo es y va directamente dirigida a las chicas que cometen el error de ir con un vestido coqueto a la cena familiar. Ese “qué no tienes frío” realmente significa: tu vestido está muy corto, no tienes vergüenza, dónde quedó el pudor, tienes muy mal gusto y un sin fín de cosas que terminan por hacerte sentir fuera de lugar cuando en realidad, te ves muy bien. Piénsalo, quizá sea pura envidia…

Quien no arrulle al niño, no cena

Esta va dirigida a todos los que tienen una tía un poquito religiosa. Entendemos que la cena navideña se celebra con un sentido religioso; sin embargo, también es el pretexto perfecto para reunirte con toda tu pandilla y celebrar. Por eso, cuando se avienta esa de que tienes que arrullar al niño para cenar, sientes que te está arruinando tu espíritu fiestero. Acto seguido: tú cargando un muñeco escuchando de fondo unos buenos villancicos mientras la tía checa que lo estés haciendo bien. Ah, ok.

Te distraes tantito y se acaba el año

Aquí vienen esas frases que denotan mucha sabiduría, o al menos ella así lo cree. En un transe espiritual en el que los momentos de reflexión son clave, esta mujer sale con su filosofía de vida que de innovadora no tiene nada. De todos modos, ¿qué significa esto realmente? Quizá, sólo con un milagro de Navidad, la tía pueda decirnos el verdadero significado de esta acotación.

Nos vemos el próximo año (ay, sí)

Porque tienen un espíritu de standupero por dentro… es el momento en que llega el “chiste”. Sólo faltan unas semanas para que empiece el próximo año, y se le ocurre hacer uno de los peores chascarrilos que la vida pudo inventar: nos vemos el próximo año con una sonrisa cotorra que te parece insoportable. Pero debemos darle algo de crédito, al menos, esto no va directo contra ti, tu físico y tu situación amorosa deprimente.

Llegan las preguntas retóricas porque la respuesta siempre está ahí con un sentido de burla que te hacen odiarla aún más:

¿Y el novio pa’ cuando? o ¿y la novia dónde la dejaste?

Esta es una de las cosas que pegan justo donde más te duele. Una de dos: o acabas de terminar con tu pareja (y todo mundo lo sabes) o siempre has sido un [email protected] empedernido y sin remedio. Cualquiera de las dos opciones las sabe tu tía y aún así decide escupirte la bala con esa pregunta que no necesitas que te repitan porque noche tras noche, en la oscuridad y la soledad, tú mismo te la preguntas.

¿Ya acabaste la escuela?

Llevas trabajando un par de años y a la señora se le ocurre hacer esta pregunta; sin embargo, ella ya sabe la respuesta, a lo que quiere llegar es a ese momento incómodo en el que te pregunta por (chan chan), tu título. Cuando respondes “sí, tía, la terminé hace tres años”, ella dice “‘sicierto’, a lo que me refería es al título”, y su sonrisa de demonio. Y ahí, ni cómo responderle. Llevas prometiendo titularte desde hace mucho pero el momento no llega y ella, con su maldad, lo sabe. Ya ni modo.

¿Pues a quién habrás salido ‘tu’?

Es tan molesta y te ha traumado tanto, que haces todo lo posible por verla una vez al año. Por lo tanto, es capaz de ver cada uno de los cambios que has tenido en tu cara y cuerpo para decirlos. Por eso, cuando la saludas y se te queda viendo, te dice “¿pues a quién habrás salido ‘tu’? (nótese el tu que va al final, es vital), dando a entender que claramente no te pareces a nadie de tu familia y diciendo que eres como la oveja negra. Típico.

¿Otro?

Ay, mamcita, no tienes llenadera. Después de que arrullaste al niño, ya puedes cenar. Te lo has ganado, pero ese premio viene con la mirada crítica de la tía por la cantidad de comida que te sirves y la cantidad de veces que lo haces. Terminas tu respectiva porción de romeritos, quieres poquito más y ella siempre está atenta para decirte enfrente de todos y en el timbre de voz más molesto: ¡¿Otro?! Respuesta mental que nunca dirás: ¡Sí, otro, a ti qué te importa! (pero todo es una fantasía).

Todas las preguntas que se le ocurren durante toda la noche

En realidad, todas las preguntas que salen de su boca son hirientes y groseras. Pero recuerda, lo que no te mata te hace más fuerte. O al menos eso nos decimos cada 24 de diciembre antes de tocar el timbre que te reunirá con la mujer de tus pesadillas a la que también adoras porque ella simplemente es así y no puede evitarlo.