Lo que necesitas saber:
Nos clavamos en la discografía de Lorde para analizar los cambios en su sonido.
Lorde regresa a nuestro país para presentarse en Monterrey, Guadalajara y CDMX con su brutal disco Virgin (2025), del que te dejamos 5 claves por acá. Aprovechamos para clavarnos en la discografía de la genia neozelandesa que ha mostrado una capacidad impresionante para cambiar su sonido a través de sus discos.
Lo de Lorde es algo rarísimo: una popstar rebelde que desde sus inicios se presentó como una cantautora con mucha capacidad crítica, una producción impecable y un sonido con identidad propia. Desde que apareció con Pure Heroine (2013) ha hecho algo más interesante: usar cada disco como una cápsula emocional de la edad y el momento que está viviendo, sin importar el género.
Porque sí: Lorde ha cambiado muchísimo. La chavita neozelandesa que cantaba sobre fiestas ajenas y la fantasía hueca del lujo ya es una adulta, que ha pasado por rupturas amorosas y la fama internacional.
Los cambios y elementos permanentes e el sonido de Lorde
Pure Heroine: pop adolescente con crítica desde un cuarto
Cuando Lorde soltó Pure Heroine en 2013 tenía 17 años. DIECISIETE. El pop venía de una era bien maximalista: coros gigantes, drops brillantes, fiestas eternas, luces de antro y una obsesión bastante intensa con sonar “caro”. Entonces llegó ella con “Royals”, una canción de una absoluta outsider que parecía construida sobre tres cosas: un beat seco, una voz extrañamente segura de sí misma y una letra que se burlaba del lujo como si estuviera viendo todo desde la esquina de una fiesta a la que ella ni quería ir.
En Pure Heroine, Lorde presentó las bases de su proyecto. El productor Joel Little y Lorde no llenaron las canciones de adornos o EDM; dejaron bajos profundos, palmas, percusiones mínimas, sintetizadores oscuros y una voz al frente que no necesitaba gritar para imponerse. Pure Heroine era el pop woke, que se presentaba como una rareza entre estrellas que vendían un tipo de vida acelerado y excesivo.
El disco tiene más joyitas: “Tennis Court”, “Team”, “Buzzcut Season” y, sobre todo, “Ribs”, que sigue siendo una de las mejores canciones sobre el pánico de crecer. Eso sí, la produccion llamaba la atención
La primera gran transformación de Lorde empezó antes de cambiar de sonido: empezó cuando demostró que una estrella pop también podía sonar seca, distante, cerebral y aun así pegar durísimo.
Melodrama: el corazón roto se fue al antro y aún así tuvo muchísima introspección
Luego llegó Melodrama y todo se hizo más grande, más brillante, más devastador. Si Pure Heroine era la mirada de alguien parada afuera de la fiesta, Melodrama era esa misma persona ya adentro, bailando, llorando, besando a quien no debía y con una producción mucho más maximalista.
La entrada de Jack Antonoff cambió el tamaño emocional de Lorde. “Green Light” nos mostró esta era con piano, beat acelerado y la energia de una sad banger. Y de ahí para adelante, el disco funcionó como una noche larguísima: euforia, deseo, cruda moral, drama, autoengaño y ese momento en que una canción te salva durante cuatro minutos aunque tu vida se esté tambaleando.
“The Louvre” convierte el enamoramiento en una película ridículamente intensa; “Liability” baja la guardia hasta dejar pura herida y “Supercut” es otra sad banger que nos regaló Lorde en esta etapa acelerada y maximalista.
Solar Power: el disco más atípico de Lorde, en contacto con la naturaleza
Después de Melodrama, cualquiera habría esperado otro disco de pop emocional y acelerado para llorar bailando que fuera un hit. Estábamos frente a la salida de una pandemia terrible, y Lorde traía un mensaje claro de salir y disfrutar la vida. Quitó el exceso, guardó la angustia de antro y se fue a un lugar más playero, acústico y diferente con Solar Power. Aún recordamos la impresión que nos provocó una rola sobre recargarse con la luz del sol:
Este disco sacó de onda a medio mundo porque llegó con guitarras acústicas suaves, percusiones ligeras y raras, armonías ligeras y una Lorde menos nocturna. Ya no habían canciones de fiestas, sino de estar high en un salón de uñas. Lorde creció y cambió por una sensación más orgánica, con una banda de apoyo que nos remontaba a los finales de los noventas.
“Mood Ring” se burlaba de cierta espiritualidad wellness mientras al mismo tiempo se dejaba seducir por ella, y el disco quizás se resume en “Leader of a New Regime”, una rola a manera de interludio, sobre el cambio radical en formato acústico completo. Quizás el heartbreak en todas las rolas se ausentó, pero Lorde tenía mucho que decir. Fue un disco de desconexión y respiro.
En una discografía muy sólida, Lorde demostró que no iba a jugar a la segura, no buscaba el éxito comercial sino expresar lo que inspira a su mente creativa.
Virgin: Lorde abrazó influencias de muchos géneros para crear algo propio
Con Virgin, Lorde regresó a un terreno más electrónico y directo, explorando nuevos y arriesgados terrenos. Ya no estamos ante el corazón roto de los veintes ni ante la fantasía playera de desconectarse de todo. En el disco más reflexivo y maduro de Lorde hasta ahora: hay deseo, identidad, ansiedad, cuerpo, transformación y una especie de incomodidad muy relacionable.
La producción se siente más tensa, Lorde dejó la alianza con Jack y se adentró en volver este LP un viaje de electrónica de autor. Todo esto se refleja en un álbum que no teme romper estructuras, alterar su voz o jugar con sonidos densos, casi industriales. Definitivamente no es una escucha ligera, inclusive cambia de una rola a otra de géneros. Del UK Garage minimalista, cambia al inicio de bajo de “Man Of The Year”, que resulta en una rola casi acústica hasta un rompimiento digno de rock de estadio.
Pero el punto fuerte está en cómo Lorde canta con más apertura tras una ruptura fuerte. La portada tan íntima nos dejó ver una transparencia absoluta sobre su vida personal. En canciones como “What Was That”, “Man of the Year”, “Hammer” o “Shapeshifter”, la emoción no aparece perfectamente maquillada, sino real y cruda. De ahí su fuerza.
El momento actual: la identidad sonora de la gira Ultrasound
El sonido en el presente de Lorde, a casi un año de Virgin, se define en la gira Ultrasound. Lorde trae una live band versátil, que tiene que cubrir los sonidos de todas las eras que hemos descrito. No se trata de algo convencional, una banda de pop y ya: hay que darle a los beats, sintetizadores, bajos densos y mucha, mucha electrónica. Hay también apoyo vocal en vivo.
Esta versión de “Green Light” es aún más electro que la original, por lo que suponemos que Lorde anda en una era más de rave:
Nos emociona muchísimo a dónde lleva Lorde su sonido en el tour, es una especie de hybrid live que se vuelve una locura de fiesta. Los músicos son algo como una máquina viva que apoya a Lorde a elevar la magnitud de sus rolas. Por eso, incluso canciones de Solar Power suenan más densas, oscuras y corporales en vivo.

