Uno de los regresos más esperados del pop sin duda era el de Taylor Swift. Han pasado 13 años desde que estrenó su álbum debut y tres de Reputation, su último disco, el cuál nos trajo canciones ‘duras’ con las que buscaba hacerse pasar como la chica mala, cosa que por supuesto no le va. Pero después de toda esta experiencia, entre problemas y disputas con celebridades, Swift ha cambiado como persona y eso lo busca reflejar con Lover. 

Por su vida han pasado miles de cosas, desde reconciliarse con Katy Perry, pasando por rupturas mediáticas hasta luchar junto a su madre contra el cáncer. Todas esas vivencias y cosas que la han hecho madurar se pueden sentir en cada canción de este nuevo disco, y se ve reflejado en las letras cargadas de mensajes importantes que podrían caerle perfecto a todos sus fans, como luchar contra el odio, su postura sobre el machismo y no rendirse ante la adversidad.

Este es el arte de ‘Lover’

Lover es el séptimo álbum de la cantante de Pensilvania, y también el más largo en toda su discografía con 18 canciones, aunque largo no es sinónimo de calidad. Todo empieza con “I Forgot That You Existed”, un buen regreso para Taylor Swift, con una melodía pegajosa, divertida, logra atrapar desde el primer segundo, si esta rola la hubiera lanzado como sencillo seguramente estaríamos hablando de un hitazo seguro. 

Después vendría una de las colaboraciones más esperadas de todo el disco, la participación de Annie Clark –mejor conocida como St. Vicent–, que emocionó a todo el mundo cuando se anunció pero no es lo que esperábamos. “Cruel Summer” tiene una base electrónica interesante, pero la presencia de Clark no se siente para nada; al contrario, se siente como si cediera ante Swift. La canción que le da nombre al álbum es el sonido, con vibras ochenteras y hasta recordándonos un poco a Mazzy Star, es la canción más valiente de todo este enorme catálogo.

Con “The Archer” llega un momento de calma pero que emociona por mostrar sonidos diferentes, sintetizadores ambientales mientras la voz de Taylor domina por completo, una de las piezas mejor logradas de todo el disco. Quizá uno de los puntos más altos, curiosamente, es cuando escuchamos “Soon You’ll Get Better” junto a las Dixie Chicks, una balada completamente acústica donde la cantante logra armar una comunión de voces espectacular, sin utilizar demasiada producción para “impresionar”.

Los sencillos que eligió son las canciones más fuertes de todo Lover, sin dudarlo, y eso lo escuchamos en “You Need To Calm Down”. Simple y sin pretenciones, Swift aclara su postura sobre el odio en contra de la comunidad LGBT, diciendo que todos deberían dejarlos en paz y ser felices, una declaración sumamente importante en estos tiempos. Quizá el error más grande fue haber presentado muchos cortes, porque curiosamente son los más interesantes e impactantes.

Para el final, está “ME!”, que grabó junto a Brandon Urie de Panic! At The Disco, que a comparación de St. Vincent, se nota que sí pudo combinar perfecto con la cantante, Taylor respeta por completo a Urie y le da su espacio para que cada uno luzca sin estar uno encima del otro, creando una de las rolas mejor logradas de Lover. Las últimas dos piezas

En resumen, Lover es un buen disco con letras bastante bien logradas, maduras, mostrándonos que Taylor Swift está en un punto estable en el que ya no quiere meterse en problemas aunque a veces ellos lleguen solos a su vida. La cantante se mantiene en su zona de confort, con canciones para disfrutar pero musicalmente no se atreve, hay pequeños chispazos en donde demuestra que tiene ganas de explorar sonidos, pero siempre vuelve a los mismos ritmos por los que se ganó un lugar en la cima del pop.