Continuamos recordando a los artistas mexicanos que gracias a su legado, han dejado una huella inigualable en nuestra identidad cultural, misma que a lo largo de los años nos ha ido formando y que nos caracteriza a nivel internacional. Hoy en día la monstruosa industria musical parece tener como objetivo dominarnos, haciendo que poco a poco vayamos olvidando cómo nos hemos expresado a lo largo de los años. Esto se puede mediar tan sólo siendo conscientes de quiénes fueron los artistas encargados en formarnos y recordando el sonido de México.

Hay que entender que la música es un lenguaje mucho más complejo de lo que podemos imaginar a primer escucha. A través de las notas podemos conocer aspectos mucho más profundos de una época en concreto; aspectos económicos, políticos, sociales y culturales.

La historia nos ayuda a entender nuestro presente y nuestras ambiciones a futuro. Conocer nuestra identidad cultural nos recuerda cómo era México hace unos años, a qué aspiraban nuestros padres y/o abuelos, qué los conmovía y de qué hablaban.

En esta ocasión hablaremos del compositor  Víctor Cordero Aurrecoechea, quien se dedicó a crear corridos durante la época de la revolución, dejando parte de su legado a otros cantantes como Javier Solís y Jorge Valente.

Nacido en la capital de nuestro país en octubre de 1914, Cordero la libró de una fuerte enfermedad a los 5 años que casi lo lleva a la tumba. Dos años más tarde decidió abandonar su hogar bajo los ideales de que “las personas que andaban con Villa no se morían de hambre, ni les faltaban caballo y rifle”. Esto después de sentirse incomprendido tras un regaño de su madre, y en eso vio pasar a los villistas. Corrió hasta una estación de ferrocarril en la que se topó de frente con el mismísimo Francisco Villa, quien soltó una gran carcajada en compañía de sus tropas al escuchar la solicitud del –aquel entonces– niño de 7 años, que deseaba unirse a la Revolución.

Después de una pelea cuando cursaba el quinto año de primaria, Cordero iba camino a su casa a limpiarse la sangre de su pequeño rival, cuando vio pasar a los militares y aprovechando el impulso de la euforia, decidió irse con ellos al cuartel. Comenzó siendo asistente del general y más tarde optó por unirse al fuego con un rifle en mano, que más tarde decidió cambiar por una guitarra tras una grave lesión en la pierna.

Esta y otras tantas vivencias que atravesó durante la época de la Revolución, fueron un factor sumamente importante en su carrera como compositor. Aunque desde muy chico comenzaba a escribir inspirado en un par de revistas o aquellos que viniera a su mente, fue cuestión de tiempo para agarrar práctica hasta llegar al grado de poder escribir una canción de cualquier tema, cuando él lo deseara. Creando corridos basados en hechos y personas reales, así como otros tantos provenientes de su imaginación.

Víctor Cordero también se animó a experimentar con otros géneros como las rancheras, los boletos, guapango, tropical, vals, cumbia, danzón, entre muchos otros entre los cuales decidió inspirarse para crear otra gran serie de canciones. Probablemente uno de los cambios más radicales es aquel que ocurrió en la época de los 60, dedicando sus canciones a la juventud rebelde que escuchaba Rock n’ Roll, con grandes exponentes entre los que ya se encontraban The Beatles. Gracias a esto escribió canciones como “Chamaca sin medias”, “Chamaco drogado”, “Suéter de telaraña”, “El elevador”, “Flor de California”, “La falda roja”, “Sombrerito verde”, “Tendedero poca ropa” y Traición a Felipa.

Sus canciones han sido inspiración para otros músicos mexicanos como Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Vargas, Vicente Fernandez, Irma Serrano (La Tigresa), Chavela Vargas, hasta algunos artistas más actuales como Los Tigres del Norte y la Banda el Recodo. También fueron temas de más de 70 películas entre las que destacan Juan Charrasqueado para la cinta del mismo nombre (1947); El loco para Rutilo el forastero (1962); Gabino Barrerapara las películas Gabino Barrera (1964), La venganza de Gabino Barrera (1967) y Viva México y sus corridos(1982), entre muchas otras más.

Falleció el 7 de diciembre de 1983 en la Ciudad de México, y además de su legado nos dejó a su hijo José Luis Cordero, mejor conocido como “Pocholo” (¿alguien dijo Papá Soltero?).

Si tienen alguna sugerencia de otro cantante o compositor, que pueda formar parte de esta sección, sus sugerencias serán bienvenidas en la sección de comentarios.