Por Aranxa Sánchez

Para quienes son fans del anime (como yo), las imágenes virales del incendio provocado por una fuga de gas, de un ducto submarino en una de las plataformas de extracción de petróleo y gas en México, Ku-Maloob-Zaap, se asemejan bastante al segundo impacto de un ángel en la serie de Evangelion. ¿Pero qué hay detrás de este tipo de accidentes?

¿Estamos entonces en tiempos apocalípticos?

Sin duda la crisis climática cada vez está impactando de manera más imprevisible. La incertidumbre de cuáles serán los siguientes eventos es alta. Todavía no salimos de una pandemia generada por la destrucción de hábitats y biodiversidad (covid-19), cuando ya estamos observando otros eventos de los cuales también somos responsables como sociedad. Vivimos en un mundo que funciona principalmente a base de recursos naturales no renovables: petróleo y gas natural.

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Foto: Captura de pantalla – Twitter (@beltrandelrio).

La historia de la importancia de los combustibles fósiles va siglos atrás. En el mundo, la exploración y extracción de petróleo y gas natural existe desde 1859.  La industria de los hidrocarburos es altamente riesgosa, no sólo por la inversión (sin un retorno seguro) que requiere para explorar el potencial de extracción (la información con la que se cuenta es limitada); sino, también, por la alta letalidad que reportan los accidentes. Aunque ocurren en pocas ocasiones, el daño que generan es alto y no ha sido valorizado del todo; de entrada, no existe información base para todo los tipos de ecosistemas donde se realizan estas actividades. 

Al respecto, en este texto no sólo me quiero enfocar en las vidas humanas sino en la biodiversidad donde se contextualiza la exploración y extracción de petróleo y gas natural. Los accidentes en plataforma de exploración y extracción en el mundo tienen bajas en vidas humanas y también en ecosistemas, generando catástrofes ecológicas causadas por la humanidad.

Es menester que dejemos de tener una visión antropocena (donde el ser humano es la única vida que importa) a una donde comprendamos las particularidades de nuestra especie. Valoremos el delicado equilibrio biológico que nos permite existir en el planeta Tierra. Dependemos de otras especies, otras formas de vida.

¿México es un país pro fósil?

En México, el primer pozo petrolero extraído data de 1863, en el estado de Tabasco.  En 1868 se establece la primera empresa que extrae petróleo de manera comercial. Y en 1933 se crea la primera empresa nacional: Petromex (lo que es actualmente Pemex); posteriormente, en 1938 ocurre la expropiación petrolera. Con ella, se eliminan contratos de compañías extranjeras; por tanto, todo se concentra en la única compañía nacional.

En contraste, el Ordenamiento Ecológico (instrumentos de política ambiental para conciliar las actividades productivas con la protección a los recursos naturales) no existía siquiera. Es hasta 1993 que se crea el primero a nivel estatal; después, en 2010 se determina su obligatoriedad a nivel federal. 

Es bajo esta asimetría que México se vuelve uno de los países más importantes para la exploración y extracción de petróleo en el siglo XX. Se obtuvieron bastantes ingresos que determinaron el desarrollo de México en esas décadas; sin embargo, la empresa Pemex tiene un récord de estar entre las 10 empresas en el mundo que han contribuido a la actual crisis climática. 

El accidente mayormente recordado a nivel nacional es el ocurrido en el campo Ixtoc, también en el estado de Campeche, en 1979. Dicho accidente, con bastantes registros, generó un incendio que duró 280 días. Dejó hasta la actualidad daños que son palpables en la vida submarina envenenada y la disminución de las especies. 

¿Qué hacemos ahora?

A diferencia de otros países, que a partir de estos accidentes del siglo pasado generaron políticas ambientales más fortalecidas: la creación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) o el fondo noruego de pensiones que distribuye entre diferentes generaciones los ingresos obtenido por la extracción de petróleo; en México, fue hasta la reforma energética de 2013 que se fundaron sus análogos: la Agencia  de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo (FMPED).

El accidente ocurrido este fin de semana fue en una plataforma de extracción se encuentre muy cercana a Campeche y, actualmente,  extrae alrededor de un tercio del total de extracciones de PEMEX, a través de algo llamado asignaciones. 

Tenemos un caso en el que la misma empresa (Pemex), el mismo estado (Campeche) y la misma temporada (verano) vuelven a tener un mal manejo de una plataforma. Los accidentes ocurren, sí. Pero es inadmisible que, a 40 años del accidente con mayores repercusiones, con información y tecnología diferentes tengamos respuestas similares. 

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Imagen: Neon Genesis Evangelion (Gainax)

Los accidentes no parecen ser tan aleatorios cuando existe una falta de responsabilidad en el mantenimiento de la infraestructura de manera sostenida; las catástrofes ecológicas son causadas por decisiones humanas, la gobernanza de una empresa del Estado debe mejorarse.

Hoy la sociedad tiene preferencias diferentes, los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) son considerados en la toma de decisión de múltiples empresas en el mundo del sector energético. Por ello, en parte, se explica la transición hacia otras inversiones como los recursos naturales inagotables. Asimismo, las empresas calificadoras de riesgo toman en cuenta eventos así (causas y respuesta) para evaluar la solvencia de una empresa o gobierno.

Financiar la transición energética no es sólo una decisión acorde a los compromisos internacionales (Acuerdo de París y la Agenda 2030), también es un modelo de negocios; en él, las empresas que se queden detrás cada vez serán más castigadas por la sociedad (reputación) y el mercado (altos costos de financiamiento). La valoración de las múltiples formas de vida deberá ser el actuar de todas las contrapartes si queremos que los efectos físicos del cambio climático no sean tan devastadores.

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Aranxa Sánchez es economista por la UNAM.

Twitter: @AranxaSanz

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