7 momentos musicales que pusieron a Brasil en la mira del mundo

1.

1. ROD STEWART OFRECE CONCIERTO EN COPACABANA PARA 3.5 MILLONES DE PERSONAS

Rio de Janeiro se lleva la distinción de ser la sede del concierto con mayor asistencia de toda la historia y de todo el mundo ¿y para ver a quién? Pues a Rod Stewart. El rockero británico conocido por temas clásicos como “Maggie May” y “Do Ya Think I’m Sexy?” de alguna manera convocó a 3.5 millones de personas en la playa de Copacabana, durante la fiesta de año nuevo de 1994. Según Wikipedia, Jean Michel Jarre alcanzó esa marca con un concierto en Moscú en 1997 pero cuando se trata de números tan estrambóticos, seguro no hay fuente que tenga una cuenta exacta para confirmar un ganador. De cualquier forma, conciertos masivos de este tipo son una constante en Rio de Janeiro, como cuando los Rolling Stones tocaron en 2006 para 1.5 millones de persona. Lo cual nos lleva al siguiente punto…


2. ROCK IN RIO: EL FESTIVAL MÁS GRANDE DEL PLANETA

Quizás se pueda hacer un argumento a favor de otros festivales, pero cuando se trata de asistencia, no hay muchos que puedan reunir a tanta, tanta gente como Rock in Rio. Por tres o cuatro días, Rock in Rio prácticamente se convierte en una ciudad dentro de otra ciudad. Aunque la marca se ha internacionalizado para organizar festivales -y bajo el mismo nombre- en Lisboa, Madrid y Las Vegas, la ciudad de Rio de Janeiro sigue siendo su hogar. La primera edición se llevó a cabo del 11 al 20 de enero de 1985, con headliners de peso súper-pesado como Queen, AC/DC, Yes, James Taylor y Rod Stewart (en Brasil AMAN a Rod Stewart). Tomando en cuenta la magna escala del festival, Rock in Rio no puede regresar cada año. En sus 20 años de historia, Rio de Janeiro ha sido la sede de Rock in Rio únicamente en cinco ocasiones, así que cada evento es muy especial; la última vez fue en septiembre de 2013, encabezado por Metallica, Bruce Springsteen, Bon Jovi y Iron Maiden. Pero traten de ganarle a Queen…

3. EL MAQUINARIA FEST NACE EN SAO PAULO

Brasil es el único país de Latinoamérica que realmente le ha hecho frente a la expansión internacional de festivales estadounidenses como Lollapalooza y Electric Daisy Carnival. Rock in Rio es un claro ejemplo del éxito que ha tenido el sello brasileño fuera de sus fronteras, y hace poco surgió otro nombre que ha pisado otros territorios: el Maquinaria Fest. La primera edición de este festival de rock y metal se llevó a cabo en Sao Paulo en 2008. Tal fue el éxito que el festival regresó al año siguiente a la misma ciudad. En 2010, la marca fue comprada por una promotora chilena que se llevó la marca al país andino, y desde ahí han buscado exportar el Maquinaria a países como Paraguay y México (recordemos la edición que se celebró en la Arena de la Ciudad de México en noviembre de 2012). En 2013, el Maquinaria fue el gran ausente en el circuito de los festivales así que su futuro todavía es incierto.

4. MAX CAVALERA RENUNCIA A SEPULTURA

En 1984, los hermanos Max e Igor Cavalera formaron la banda que se convertiría en el acto metalero más popular de América del Sur, Sepultura. Con el tremendo éxito internacional de Arise (1991), Chaos A.D. (1993), y Roots (1996), la banda de Belo Horizonte estaba en la cima de la fama. Sin embargo, toda esa gloria llegó a un final abrupto cuando Max Cavalera renunció como guitarrista y vocalista del grupo que él mismo fundó. Esto ocurrió a finales de 1996, unos meses después de la muerte del hijastro de Max Cavalera en un accidente. El resto de los integrantes no estaban contentos con el trato preferencial que recibía Max de parte de la manager, Gloria Bujnowski (y esposa de Max) y buscaron reemplazarla. Molesto con la decisión, Max Cavalera renunció al grupo de manera repentina. Igor permanecería con Sepultura hasta 2006, pero un año después se reuniría con su hermano para formar Cavalera Conspiracy.

sepultura

5. LA MÚSICA DE CIDADE DE DEUS

El término favela se convirtió en tendencia mundial hace diez años gracias al impacto mundial que tuvo Cidade de Deus, una película de Fernando Meirelles que retrata la vida y la lucha por sobrevivir en los barrios bajos de Rio de Janeiro. Parte del encanto de la cinta reside en el soundtrack que se aleja de la ruta convencional de meter canciones de samba y bossa nova, y en lugar de eso gira la luz del reflector sobre otros artistas brasileños que no son tan rebuscados como Cartola, Tim Maia y Raul Seixas. La banda sonora mezcla estos temas con artistas que seguro se escuchaban con frecuencia en las favelas de los 70 como el funk-soul de James Brown. Si la música del Reino Unido tuvo Trainspotting en los 90, Brasil tuvo Cidade de Deus en los primeros años del milenio.

city of god

6. ABAJO LA SAMBA, ARRIBA EL FUNK

Aunque la samba sea el estilo que Brasil exporta al mundo como el rostro musical y turístico del país, la música que predomina en las favelas es el funk… o bueno, lo que ellos le llaman “funk” (aunque para nosotros suena más a hip-hop, pero con un sonido que dice “un-CHA-un-CHA CHA” en lugar de un beat). Durante las marchas y las protestas sociales que se vieron en las ciudades principales el año pasado, la música que convocaba al público a la calle no era la música típica de Carnaval con sus fuertes percusiones, sino el extraño funk de los MCs que suele ser asociado por las clases altas como la música de los vándalos y de los gangsters. Según un reportaje de Esquire, los DJs afirman que el funk es la música de protesta, es la voz de la gente marginada que encuentra un refugio en las favelas. Por tal motivo, aquellos que escuchan funk son vistos con desprecio por la policía militar y con temor por las élites. Algo así como los reggaetoneros en nuestros lares.

7. BOSSA NOVA IN ENGLISH

Aunque a lo largo de los años, los artistas brasileños se han dejado influenciar con la música que proviene del hemisferio norte (rock, hip-hop, funk, indie, electronica), el país ha producido sus propios estilos que rompen con las barreras culturales para cruzar sus fronteras. El mejor ejemplo fue cuando el mundo del jazz se detuvo en seco cuando descubrió lo que se estaba produciendo en Brasil en la década de los 60. El estilo conocido como bossa nova mezclaba los ritmos folclóricos de Brasil con el jazz norteamericano para crear un tipo de música que fluía por los oídos como agua en el riachuelo. Las composiciones de Antonio Carlos Jobim encontraron admiradores en jazzistas como Charlie Byrd y Stan Getz o intérpretes como Frank Sinatra, que popularizaron ese estilo de música en Estados Unidos. Quizás el tema más exitoso a nivel internacional fue “The Girl from Ipanema”, una composición de Jobim exportado al mundo por Astrud y Joao Gilberto, y eventualmente traducido al ingles.


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