Recordemos cuando a Alex Kapranos lo detuvieron en Rusia por ‘ser’ un espía

Todos conocemos a Alex Kapranos por ser el líder y vocalista de Franz Ferdinand, una de las bandas que nos voló la cabeza a mediados de los 2000 por esos riffs vertiginosos que tocan y que nos entregaron rolas que se convirtieron en clásicos instantáneos como “Take Me Out”, “Do You Want”, “No You Girls” y más. Pero alrededor de él hay historias bastante curiosas que quizá muy pocos conocían.

Después de emocionar al mundo con su disco debut, en 2005 Franz Ferdinand estrenó su segundo álbum de estudio, You Could Have It So Much Better. Como cualquier otra banda, Alex Kapranos y compañía tenían planeada una gira mundial para promocionar su más reciente material discográfico y donde demostrarían por qué eran una sensación en Escocia e Inglaterra, y así lo hicieron.

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Pasaron por distintas ciudades europeas, pero la cosa se puso interesante cuando llegaron a Rusia. En el arte y la estética visual de Franz Ferdinand, podíamos encontrar influencias evidentes del Constructivismo Ruso y de artistas como Alexander Rodchenko –sobra decir que la portada de You Could Have It So Much Better está influenciada por un afiche propagandístico de los años de la URSS–, así que suponemos que este viaje sería una experiencia inolvidable para ellos, al menos para Kapranos sí lo fue. 

La banda tenía pactadas tres presentaciones para mayo de 2005 en aquel país, una en San Petersburgo y dos más en Moscú. Por supuesto que los fans rusos –así como nosotros cuando vemos a Franz Ferdinand en vivo– se quedaron sorprendidos por la energía y la vibra que transmitían en el escenario. Sus conciertos fueron un éxito total, prometieron regresar y la banda se preparaba para continuar con la gira que tenían programada. 

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El 2 de junio de 2005, Franz Ferdinand llegó al aeropuerto de Moscú, donde abordarían el avión que los regresaría a Londres. Sin embargo, cuando Alex Kapranos intentaba tomar su asiento, fue detenido por la policía rusa por supuestamente ser un espía del MI6, el Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido, hecho que terminó en un leve altercado. Sí, esto para nada es broma.

Todo esto sucedió mientras sus compañeros de banda Bob Hardy, Nick McCarthy y Paul Thomson no sabían nada de lo que estaba pasando. Pero, ¿por qué la policía rusa acusaba al cantante de ser el mismísimo 007 de carne y hueso? Bueno, pues resulta que en aquel viaje, Alex no utilizó el exótico Kapranos a la hora de identificarse, para que no hubiera problema decidió usar su apellido materno, Huntley.

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Este fue el único error que Alex cometió ya que para su mala fortuna, el ex agente de la MI6, Richard Tomlinson, utilizaba el apellido Huntley como su nombre secreto cuando era un agente encubierto En Rusia tenían especial cuidado con él, porque a principios de los 90 y en los últimos días de la Unión Soviética, este hombre robó información secreta, así que su nombre lo tenían boletinado.

De acuerdo con Music News, una fuente anónima habló con Alex Kapranos y este contó que al principio los policías no creían que era un músico escocés y no un espía que había llegado a su país para burlar a la inteligencia rusa: “Alex protestó por su inocencia, pero los funcionarios, inicialmente, no creerían su historia”. Antes no pensaron que en el estuche de su guitarra traía una metralleta, jiar jiar.

Richard Tomlinson, mejor conocido como Huntley/ Foto: Getty

Pero inteligentemente, Alex le dijo a los agentes que lo tenían detenido que el Huntley por el que estaban tan preocupados tenía 42 años, 13 años más grande que él, así que era imposible que Kapranos fuera el hombre que los espiaba. Ante la lógica del vocalista y frontman de Franz Ferdinand, los policías no pudieron hacer nada, así que no les quedó de otra más que liberarlo para que tomara su vuelo. 

Alex Kapranos volvió con todos sus compañeros de banda y para su fortuna todo terminó en un susto, pues los policías rusos tienen fama de no ser tan amigables. Desde entonces no ha hablado sobre este tema, pero sin duda es una de esas historias que nos recuerdan la importancia de utilizar siempre los nombres con los que todo el mundo nos conoce, sino pregúntenle al pobre Alex.

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