Hay viajes que se planean con mapas, pero en Orlando se pueden planear con apetito. Porque más allá de parques, compras y fotos, esta ciudad se entiende mejor cuando decides seguir el antojo. Cuando el plan no es correr, sino probar. Y cuando el hambre se vuelve brújula, Orlando cambia por completo.


En EPCOT puedes probar platillos de alrededor del mundo.
Prueba cocinas de todo el mundo en EPCOT
EPCOT no es solo para caminar, es para saborear. Aquí el recorrido se mide en bocados. Un platillo lleva a otro, un país conecta con el siguiente y el paseo se vuelve gastronómico sin esfuerzo.
Un postre en Francia, algo salado en Japón, una bebida en Italia. No hay urgencia, no hay secuencia correcta. Comes cuando se te antoja y sigues avanzando cuando quieres. EPCOT es ese lugar donde el hambre no interrumpe el viaje, lo dirige.

Magic Kingdom también se saborea
Magic Kingdom suele vivirse con prisa, pero cuando decides bajar el ritmo, aparecen otros momentos. Paradas estratégicas, snacks clásicos, algo dulce para compartir y una mesa donde sentarte sin mirar el reloj.
No se trata de comer por comer, sino de entender que aquí también hay pausas que saben bien. Comer se vuelve parte del descanso, no solo una necesidad entre atracciones. Come en el castillo de Cenicienta, toma un trago en la taberna de Gastón o compra un snack para comer mientras ves el desfile de personajes.

Disney Springs: cuando el plan es sentarte y pedir algo más
Si EPCOT es el paseo y Magic Kingdom la pausa, Disney Springs es la sobremesa. Aquí el hambre no es urgente, es social. Restaurantes con concepto, barras animadas y mesas que invitan a quedarte.
No necesitas boleto ni itinerario. Llegas con hambre y decides sobre la marcha. Una entrada para compartir, un plato fuerte que se alarga y tal vez un postre que no estaba en el plan. Disney Springs es ese lugar donde la comida marca el ritmo de la noche.

Orlando sabe mejor cuando no corres
La gran diferencia de recorrer Orlando con hambre es esta: escuchas a tu cuerpo. Paras cuando lo necesitas, comes cuando se te antoja y sigues cuando quieres. El viaje se vuelve más sensorial, más relajado y mucho más disfrutable. No se trata de hacerlo todo, sino de saborearlo bien.
Orlando no solo se visita. Se prueba. Y cuando el hambre guía el camino, el viaje se transforma. Visita Florida y descubre un Orlando que se disfruta bocado a bocado.


Jaleo by José Andrés cuenta con tapas, paella y más comida española.

