Muchas veces hemos hablado de cómo el cine es una representación de su sociedad. Pero el séptimo arte es más “poderoso” y logra influenciar las formas en que la audiencia, como parte de un todo, se percibe a sí misma. ¿Pero qué hay de las minorías como la comunidad LGBT?

Esto es magnífico a la vez que peligroso, y la mejor prueba de ello es el cine de propaganda donde un filme se utiliza para enviar un mensaje político y señalar minorías: los judíos y los negros en casos conocidos.

La representación de una comunidad se establece en lo social y su permanencia depende de la representación que se le dé, en este caso, en la pantalla grande… y vaya que el cine ha sido injusto con algunos grupos como las mujeres y la comunidad LGBT+. Empezando porque las historias no las cuentan ellos, sino alguien más, y ese alguien más siempre fue un hombre blanco heterosexual…

Póster de “Der ewige Jude” (The Eternal Jew), película propagandística del régimen nazi en 1938. / Foto: Getty Images

Estereotipos en el cine LGBT+

En segundo lugar, la historia en sí misma, la cual se desarrolla en un contexto que no es propio y que está contaminado por lo que se ve desde afuera y con los prejuicios ya establecidos de una sociedad que se resiste a conversar sobre género e identidad sexual. Y en tercer lugar, porque los personajes son poco o nada como la realidad, porque las violencias que vive la comunidad LGBT+ no pueden ser superadas por la ficción, y la reacción al dolor nunca es tan desastrosa, sino trágica.

A lo largo de la historia del cine, los miembros de la comunidad han sido representados de maneras erróneas y ofensivas: un gay es extremadamente afeminado, huele bien, habla con sutileza y su cuerpo siempre se ve más débil que el de un heterosexual. Las lesbianas tienen de dos, o buscan perfeccionar la imagen masculina, o son en extremo sexuales al grado de que ningún hombre podría saber que es homosexual. Es el famoso “gay coding” que ha lastimado tanto la imagen homosexual en el cine.

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‘Los declaro marido y Larry’ de 2007. / Foto: Happy Madison

La representación de la comunidad LGBT+

Y ni qué decir de las personas que se identifican como trans. Si es que tienen un rol en pantalla, este siempre se asocia a lo que moralmente asociamos a la decadencia como la vida en la calle, la prostitución, la pobreza, promiscuidad y violencia. Que con esto no queremos decir que una persona trans este exento de vivir estas circunstancias, no pretendemos negar una realidad, pero se ha convertido en una extensión de lo que son para la sociedad, y de este modo, se rechazan...

Sin embargo, aunque ha sido una lucha constante, en los últimos años el mensaje se ha hecho más fuerte en exigir a los realizadores que cuenten historias reales. Y no sólo eso, que actores y actrices de la comunidad LGBT+, tengan la oportunidad de representarse en pantalla e interpretar otros roles con los que no necesariamente se identifiquen (un actor heterosexual interpreta a un gay y se lleva una nominación al Oscar, por ejemplo). El remate es que directores y guionistas de la comunidad, puedan contar historias.

Bibiana Fernández, actriz trans, en el personaje Ada (cisgénero) en ‘La ley del deseo’ de 1987.

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El cine y la temática LGBT+

Las mejores películas con temática LGBT+ son las que han sido contadas por realizadores que pertenecen a la comunidad o aquellas que realmente tienen el objetivo de ser reales, y entre más reales sean, más justas serán con una minoría que ha sido muy maltratada... pero con la cual nunca será tarde para cambiar el rumbo de su representación en un arte que es así como noble, bello y de todos.

Por eso, por acá les dejamos una lista de cintas LGBT+ que deben ver para comprender distintos contextos y realidades de una un grupo que pocas veces se ha visto en pantalla como realmente es:

Madame Satã

Ser pobre, hijo de esclavos, negro, homosexual y travesti… todo esto en la década de los 30 en un Brasil de represión, extrema violencia, sexo y muerte. Esa es, en resumidas cuentas, la historia de João Francisco dos Santos, mejor conocido como Madame Satã, y que le da nombre a una cinta de 2002 dirigida por Karim Aïnouz que compitió en festivales internacionales como Cannes, Sundance y Toronto con mucha aclamación.

Madame Satã tiene como protagonista a un hombre homosexual cuyo sueño es convertirse en una gran estrella, pero esto se ve truncado cuando lo meten a la cárcel por distintos delitos. ¿Cuáles? Defenderse de una sociedad que no lo comprendía y que lo atacaba constantemente, a lo que él siempre respondió con violencia para mantenerse con vida.

Personaje de João Francisco dos Santos o Madame Sata. / Videofilmes

Esta cinta, ambientada la región de Lapa en Río de Janeiro, está basada en la vida real de un hombre que rompió las imposiciones sociales al convertirse en un intérprete de escenarios de cabaret que era aplaudido dentro de estos. Pero que cuando salía, cada paso que daba era cuestión de vida o muerte en defensa de su identidad y la persona que realmente era.

La importancia de esta película radica, entre muchas otras cosas, en cómo la comunidad LGBT+, desde siempre y en todos lados, siempre ha luchado –en el sentido más literal de la palabra– por permanecer en contextos que de por sí son sumamente complejos como la pobreza y la delincuencia.

Moonlight

El 26 de febrero de 2017, la producción y el elenco de La La Land se paró en el escenario del Dolby Theatre pensando que ellos habían sido los ganadores del Oscar a Mejor Película. Error. La indiscutible ganadora era Moonlight, una cinta dirigida y escrita por Barry Jenkins que se convirtió en la primera cinta con temática LGBT en llevarse el máximo galardón. Y no sólo eso, Moonlight también fue la primera película premiada en tener un elenco de actores negros.

Esta película, filmada en un Miami consumido por la venta y consumo de drogas, conocemos a Chiron en tres distintas etapas de su vida. La primera es de niño, cuando la gente lo apoda “Little” por su tamaño y por ser tan retraído. Aquí conoce a Juan, un dealer que le vende a su madre, pero que le da un consejo de vida: algún día vas a tener que decidir quién eres… pero no por ahora.

Luego vemos a Chiron como un adolescente que comienza a encarar su identidad a partir de su sexualidad. Pero siempre permanece en silencio por distintas razones como vergüenza o falta de atención de su madre y adultos. Y luego nos presentan a Black, un hombre que siguió los mismos pasos de Juan pero fuera de Miami. De forma inesperada, lo contacta el único hombre con el que ha tenido una experiencia íntima y sexual… lo que lo revela a sí mismo.

Moonlight de Barry Jenkins está disponible en Netflix.

Maurice

En 2018, James Ivory se llevó el Oscar de Mejor Guion Adaptado por su trabajo en Call Me By Your Name de Luca Guadagnino. A los 89 años, Ivory se llevó un merecido galardón por una historia de amor entre dos hombres ambientada en la década de los 80, temática similar a una de sus producciones más populares y aclamadas en su filmografía: Maurice de 1987.

Hace más de 30 años, el mundo no estaba listo para una historia de amor gay como la que vimos en Maurice protagonizada por Hugh Grant y James Wilby. Esta cinta nos cuenta la historia de Maurice Hall y Clive Durham, dos hombres que se enamoran en Cambridge en un Reino Unido que se preparaba para entrar a la Primera Guerra Mundial, y que castigaba fuertemente la homosexualidad.

James Wilby y Hugh Grant en ‘Maurice’ en 1987. / Foto: Merchant Ivory Productions

Considerando las circunstancias, un amor completamente honesto y pasional, se debe mantener en secreto al grado de que la presión, obliga a Clive a casarse con una mujer. Del otro lado, Maurice lucha contra la sociedad y contra sí mismo en su búsqueda de identidad en un mundo que no pretende comprender que el amor es libre más allá del sexo o el género. Maurice es una de las películas, dentro de la temática LGBT+, más estilizadas que rescataron la serenidad visual y ternura narrativa de Ivory en una historia que se repite en la actualidad.

Portrait of a Lady on Fire

A finales de 2019 se estrenó Portrait of a Lady on Fire de Céline Sciamma, una película ambientada en el siglo XVIII que tiene al centro de su historia a Marianne, una pintora, y Héloïse, una mujer que está a punto de casarse con un hombre que no ama. Como dictaba la costumbre antes de contraer matrimonio, los implicados debían tener un retrato, pero ante la negativa de Héloïse incluso a casarse, esto se vuelve una tarea complicada.

De este modo, se contrata a Marianne, quien debe comenzar a pintar el retrato en secreto y sin que Héloïse se dé cuenta. La pintora, le dicen, será una amiga de compañía para salir a caminar a la playa, pero su relación comienza a construirse con base en las revelaciones más íntimas de cada uno sobre lo que esperan de ellas mismas, y al menos coinciden en algo: en querer ser libres. Marianne y Héloïse, con el tiempo se enamoran.

Sciamma realizó una de las películas más bellas de los últimos años, cuyo trabajo de fotografía es tan preciso y espectacular, que cada escena podría ser un potencia cuadro. Asimismo, el valor del filme reside en que la misma directora es una mujer lesbiana que decidió mantener a los hombres fuera de pantalla, pero consiguió demostrar cómo el patriarcado siempre logra imponerse en la historia de vida de mujeres heterosexuales, y aún pero para las homosexuales.

Sueño en otro idioma

Esta es, quizá, la película más “extraña” en esta lista. Sueño en otro idioma de Ernesto Contreras nunca ha sido considerada como una cinta en representación de la comunidad LGBT+, pero la realidad es que sí lo es. Aquí conocemos a Martín, un lingüista que quiere aprender zikril, una lengua que está a punto de morir porque sólo dos personas en el mundo lo hablan… y estos dos no se llevan muy bien que digamos.

Evaristo e Isauro, dos únicos dos hablantes que quedan de zikril, no se han hablado por décadas a partir de un problema que tuvieron en relación con una mujer… o al menos eso es lo que creemos al principio (no les podemos revelar las razones porque es spoiler, pero ya se darán una idea).

‘Sueño en otro idioma’ de Ernesto Contreras. / Foto: FOPROCINE/IMCINE

Sueño en otro idioma es una de las cintas mexicanas más destacadas de los últimos años por varias razones como su fotografía, la cual corrió a cargo de Tonatiuh Martínez. Pero sobre todo, es relevante por poner como personajes principales no a personas, sino conceptos más amplios como  la redención, el amor entre dos seres humanos que no distingue sexo, y una lengua que está a punto de extinguirse.

De este modo, se trata de un ensayo de ficción que recupera la idea de que las lenguas son la memoria de los pueblos y el orden que culturalmente le damos a las cosas. Pero de manera casi inconsciente, esta cinta también revela la negación que enfrentan dos personas que se aman bajo un criterio de prohibición y maldad.

Sueño en otro idioma está disponible en Prime Video.

But I’m a Cheerleader

Hace un par de años comenzó a dar vueltas un término que se había escondido por un buen rato: la terapia de conversión. Como su nombre lo indica, se trata de un “tratamiento” para que los jóvenes que se sienten atraídos por alguien de su mismo sexo, dejen de tener pensamientos de ese modo. En pocas palabras, la homosexualidad es tratada como una etapa momentánea que supone rebeldía, confusión e ignorancia, o una enfermedad… y cientos de miles de personas, en Estados Unidos, han sido “sometidas” a esto.

Una de las primeras películas en tocar el tema de la terapia de conversión fue But I’m a Cheerleader (1999) de Jamie Babbit protagonizada por Natasha Lyonne. Ella da vida a Megan, una adolescente de 17 años que es enviada por su familia a True Directions, un campamento para curarlos de la homosexualidad. Megan considera que no es una pervertida pues va la iglesia y es una porrista, pero la realidad es que cuando besa a su novio, fantasea con sus compañeras de equipo. Entonces sí, para el mundo (el que sus padres construyeron para ella), está enferma.

Natasha Lyonne en ‘But I’m a Cheerleader’. / Foto: Lionsgate

But I’m a Cheerleader, lejos de apegarse al drama real del tema central (es un tema bastante serio, ha decir verdad), se convierte en una comedia, o mejor dicho una sátira, sobre cómo llevamos a las últimas consecuencias nuestra necesidad de seguir normas creadas por personas heterosexuales. Y con esto llegan las convenciones sociales de conducta o comportamiento: forma de vestir, expresarse, moverse, y hasta sentirse.

De a ratos, esta cinta parece una broma, pero es muy precisa a partir de que descubrimos la confusión –desde la mirada de una directora lesbiana– de un adolescente que está obligado a definirse sexualmente.

Salvaje

¿Por qué besas a los clientes? Parece que lo disfrutaras“, le pregunta un hombre llamado a Ahd a un personaje que no tiene nombre, pero se le conoce como Leo y es prostituto. Y él, sin pretenciones de nada, le dice que no le molesta. Y en realidad, no le molesta besar y tener sexo con hombres por dinero, lo que le molesta es creer que no merece otra vida, y no porque esta sea “mala”, sino porque hay una convicción interna muy fuerte en la que no se valida como para intentar dedicarse a otra cosa.

Esa es la historia del protagonista de Salvaje de Camille Vidal-Naquet, la cual se estrenó con mucho éxito en la Semana de la Crítica de Cannes en 2018 al presentar a un joven prostituto de las calles de Strasbourg que no tiene casa, ni familia, ni conexiones emocionales con las personas a excepción de Ahd.

Félix Mariatud en ‘Sauvage’.

La película, al tratarse de temas de prostitución, es complicada de ver, sobre todo en algunas escenas de drogas y una violación, pero al mismo tiempo, logra conjugar con mucha ternura la soledad de los humanos, la soledad de un hombre gay que le da igual todo, menos la posibilidad de sentir amor y tener momentos de profunda intimidad. A veces, Leo parece tan desesperado por esa intimidad, que duele.

Las historias de hombres que se enamoran de prostitutos no es nueva dentro de la temática LGBT+, pero Salvaje es uno de los relatos más honestos sobre un hombre que vende sexo no para sobrevivir, sino para estar en constante contacto con personas tan solitarias como él. En una de las escenas más reales, Leo le ofrece a un viudo recostarse con él hasta que se duerma. “¿No te aburres?“, le pregunta. No, es lo que quiero hacer también“.

Happy Together

Wong Kar-wai nos ha entregado películas de alto valor artístico por sus cualidades contemplativas y la seductora narrativa en historias de amor. In the Mood for Love es la mejor representante de su filmografía. Y fue para 1997 llegó a Buenos Aires para filmar la historia de una pareja gay que convive entre la violencia, la dependencia y la necesidad del cuerpo.

Happy Together sigue la historia de Ho Po-wing y Lai Yiu-fai, una pareja de Hong Kong que decide viajar a Argentina con el objetivo de conocer las cataratas de Iguazú. Este viaje, más allá de un término turístico, tiene la intención de recuperar la calma de su relación, la estabilidad, pero en un país extraño y con un idioma ajeno, la capital argentina los separa una vez más.

‘Happy Together’.

Sin posibilidad de volver, Yiu-fai comienza a trabajar en un bar de tango mientras Po-wing decide salir a buscar consuelo, lo que lo mete en un problema que busca su solución en intentarlo una vez más, tener una oportunidad de sanar una relación que simplemente está fracturada. La presencia de un nuevo hombre, heterosexual, pretende ser la imagen de una amenaza que en realidad no existe, pues para ellos todo ha llegado a su fin, el cual se posterga por la dependencia volátil de ambos.

Happy Together llegó en un tiempo confuso y en representación de un lugar que permanecía trágicamente cerrado a conversar sobre la diversidad sexual. En Hong Kong, de donde son los personajes, apenas en 1991 había  despenalizado la homosexualidad después del primer caso de VIH en la región en 1984. Así que la importancia de esta cinta no sólo es fílmica por parte de Wong Kar-wai, sino también tuvo una participación activa en un diálogo que ha quedado pendiente.

Carol

Manhattan en la década de los 50. Una mujer llamada Carol, infelizmente casada y madre de una niña, entra a una tienda departamental y conoce a Therese, una vendedora. Inmediatamente hay una conexión, pero no femenina (esa supuesta confidencialidad entre mujeres de épocas pasadas), sino amorosa y pasional. Carol y Therese, de distintas edades e incluso clases sociales, comienzan un romance.

Este drama de Todd Haynes protagonizado por Cate Blanchett y Rooney Mara, resguarda una narrativa elegante de un drama de dos lesbianas amándose de manera simple, pero secreta, en una época que conjugaba la heteronormatividad y la posesión de mujeres por parte de hombres ya sea como esposas, amantes, hijas o madres. Por eso, cuando Carol decide dejar a su esposo y este descubre que su relación con Therese es más que de amigas, la pone en jaque al elegir su libertad o a sus hijo. Una Anna Karenina de los 50 y lesbiana.

Los interesante de Carol es que existe la fuerte presencia masculina en la historia representada por el esposo de Carol y el pretendiente de Therese. Haynes jugó con la vulnerabilidad del hombre, aquel que está orgulloso de que su pareja sea la más atractiva del lugar, aquel que la ve como una posesión, pero cuando teme perderla, se aferra a la idea de que es suya aunque en el proceso descubra que también la ama. La pregunta es: ¿Le duele perderla o le duele darse cuenta que no es correspondido?

Carol de Todd Haynes está disponible en Netflix.

Todo sobre mi madre

Todo sobre mi madre es uno de los clásicos del cine LGBT+, y no se podía esperar menos de Pedro Almodóvar en una de las mejores épocas de su carrera. Esta cinta de 1999 nos presenta a Manuela, una madre soltera que casi sobre protege a su hijo Esteban. Un día, después de una función, Esteban muere tras ser atropellado, lo que provoca que la protagonista se mueva a Barcelona en busca de su exesposo que decidió vivir su vida como mujer.

A partir de la mudanza, sumida en su propio dolor, Manuel se encuentra con distintas mujeres, y cada una lucha contra distintos demonios como los de La Agrado, una trasnsexual, Rosa, una monja de buen corazón, o Huma Rojo, una adicta. Todo sobre mi madre se llevó el Oscar en representación de España al tratarse del drama más sensible de Almodóvar después de sus comedias que escenas, algunas de ellas, explícitas en relación al sexo entre gays.

Cecilia Roth y Marisa Paredes en ‘Todo sobre mi madre’.

Pero esta cinta dejó de lado la manifestación más superficial de las relaciones, y se centró en el dolor de una madre. Esta se conecta con puras mujeres que sienten demasiado, tanto algunas veces, que se logran identificar con circunstancias que no son suyas. Almodóvar fue de los primeros cineastas en incluir personajes trans en sus historias, y en algunos casos, estos fueron interpretados por actores y actrices trans. Y del otro lado, Almodóvar también permitió que un intérprete trans, diera vida a un personaje cisgénero.

Todo sobre mi madre está disponible en Prime Video.

Lista completa

Acá les dejamos el resto de nuestra lista de grandes producciones en representación de la comunidad LGBT+. 

Call Me By Your Name (2017) – Luca Guadagnino

Je, tu, il, elle (1974) – Chantal Akerman

Paris is Burning (1990) – Jennie Livingston

Tropical Malady (2004) – Apichatpong Weerasethakul

Una mujer fantástica (2018) – Sebastián Lelio

A Single Man ( 2009) – Tom Ford

The Bitter Tears of Petra von Kant (1972) – Rainer Werner Fassbinder

The Miseducation of Cameron Post (2018) – Desiree Akhavan

Orlando (1992) – Sally Potter

Keep the Lights On (2012) – Ira Sachs

Simon (2018) – Greg Berlanti

Mulholland Drive (2001) – David Lynch

Bent (1997) – Sean Mathias

120 latidos por minuto (2017) – Robin Campillo

La vida de Adele (2013) – Abdellatif Kechiche

My Own Private Idaho (1993) – Gus Van Sant

Another Country (1984) – Marek Kanievska

Brokeback Mountain (2005) – Ang Lee

Weekend (2011) – Andrew Haigh

Boys Don’t Cry (1999) – Kimberly Peirce

Acá les dejamos la pieza que armamos de películas de la comunidad LGBT+ para #SopitasXAireLibre:

https://www.sopitas.com/entretenimiento/estas-son-25-mejores-trilogias-historia-cine/

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos... More by Greta Padilla

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